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    Gramática española.

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    Gustavo
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    Gramática española.

    Mensaje por Gustavo el Dom Ago 15, 2010 8:54 pm

    La gramática del español es muy similar a la de las demás lenguas romances, aunque muchos estudiantes extranjeros del idioma aseguran que rasgos como el abundante uso del modo subjuntivo, la diferencia entre los verbos ser y estar y el uso preciso de las perífrasis verbales les resultan especialmente difíciles de dominar.
    El español es una lengua flexiva de tipo fusional, es decir, en las oraciones se usa preferentemente la flexión para indicar las relaciones entre sus elementos. Sin embargo, como la mayoría de las lenguas fusionales, también recurre al uso de adposiciones (preposiciones), palabras abstractas que sirven de nexo y son invariables. Por la forma en que se marcan los argumentos de los verbos transitivos e intransitivos, se agrupa dentro de las lenguas nominativo-acusativas.

    Las lenguas romances (también denominadas lenguas románicas o neolatinas) son una rama indoeuropea de lenguas estrechamente relacionadas entre sí y que históricamente aparecieron como evolución del latín vulgar (entendido en su sentido etimológico de ‘hablado por el pueblo’ y como opuesto al latín clásico).

    En sintaxis, una perífrasis es una construcción analítica o composicional gracias a la cual una determinada categoría gramatical se expresa mediante un morfema libre, típicamente una o más palabras funcionales que modifican a una palabra léxica. El nombre perífrasis se aplica especialmente cuando existen construcciones paralelas de tipo sintético, como la flexión o la derivación, en lugar de analítico

    Se llama perífrasis verbal o frase verbal a un tipo de perífrasis compuesta de al menos dos formas verbales: una forma finita llamada auxiliar y otra forma o "verbo principal", frecuentemente no finita, llamada verboide. Además es frecuente que entre las dos exista algún tipo de nexo o adposición.

    La morfología (del Griego μορφ- [morph]: forma, + λογία [logía]: tratado), es la rama de la lingüística que estudia la estructura interna de las palabras para delimitar, definir y clasificar sus unidades, las clases de palabras a las que da lugar (morfología flexiva) y la formación de nuevas palabras (morfología léxica). La palabra 'morfología' fue introducida en el siglo XIX y originalmente trataba simplemente de la forma de las palabras, aunque en su acepción más moderna estudia fenómenos más complejos que la forma en sí.
    http://es.wikipedia.org/wiki/Gram%C3%A1tica_del_espa%C3%B1ol
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    Gustavo
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    Morfología

    Mensaje por Gustavo el Dom Ago 15, 2010 9:09 pm

    Derivación
    El español, lengua en que las palabras tienen por lo general dos o tres sílabas, prefiere entre los métodos de formación de palabras la derivación, ya que su escasez de monosílabos restringe y hace más incómoda la composición. Consiste aquel procedimiento en la suma de distintos tipos de afijos a palabras primitivas para formar otras nuevas (neologismos), llamadas derivadas. Los afijos del español provienen en su mayoría del latín y bastante menos del griego, aunque existen otros de diferente origen. Los prefijos se sitúan antes del lexema; los sufijos, antes de los morfemas constituyentes de género y número en el caso de los sustantivos y adjetivos, y antes de los morfemas constituyentes de modo, tiempo y aspecto en el de los verbos; y los interfijos antes de estos últimos y después del lexema. Los tres circunfijos del español rodean al lexema.

    Prefijos del español que provienen del latín
    A-, ad-: proximidad: adyacente, contiguo.
    Ab-, abs-: separar, evitar: abstemio, que no bebe alcohol.
    Ante-: delante: antesala, pieza delante de la sala; anteponer, poner delante.
    Bi-, bis-: dos o doble: bifurcación, dividir en dos; bilabial; bisabuela; bipolar.
    Circun-: alrededor: circunvalar, rodear.
    Co-, col-, con-, com-: unión o colaboración: colegir, juntar.
    Cuadri-, cuatri-,cuatro-: cuatro: cuádriceps, músculo con cuatro inserciones en la parte inferior del muslo.
    Deci-: diez: decigramo, décima parte del gramo.
    Des- (confluencia de los prefijos latinos de-, ex-, dis- y, a veces, e-): denota negación o inversión del significado: descontento, no satisfecho.
    Di-, dis-: que se opone: discordia, desacuerdo.
    Ex-, e-: fuera o que se ha dejado de ser: excedente, que sobra; enorme, que excede el tamaño normal.
    Extra-: que rebasa: extramuros, fuera del recinto de la ciudad.
    In-, im-, i-: no: infrecuente, no frecuente; improbable, no probable; irresuelto, no resuelto.
    In-, im-, en-: dentro, encima: introducir, imponer, envolver.
    Infra-: por debajo de: infrarrojo, infrasonido, infrahumano, inframundo
    Inter-: en medio o entre: interceder, pedir algo por otro.
    Intra-: dentro: intramuros, en el recinto interior de una ciudad.
    Multi-: numeroso: multicolor, de muchos colores.
    Octa-, octo-: ocho: octavo, que sigue inmediatamente en orden al o a lo séptimo.
    Omni-: que abarca todo: omnisciencia, conocimiento de todo.
    Pen-: casi: penúltimo, inmediatamente anterior a lo último o postrero.
    Plus-: más: pluscuamperfecto, tiempo verbal que denota una acción completamente acabada en el pasado.
    Pos-, post-: después: posdata, aquello que se añade a una carta ya concluida.
    Pre-: que antecede: predicción, conjetura.
    Pro-: en lugar de: prosecretario, persona que suple al secretario.
    Quinqu-: de cinco: quinquenal, que dura cinco años.
    Re-: repetición, retroceso: renombrar, refluir.
    Re-: intensificación, oposición: recargar, rechazar.
    Re-: inversión: reprobar.
    Retro-: hacia atrás: retroactivo, que obra sobre lo pasado.
    Sub-: bajo: submarino, que está o se efectúa bajo el mar.
    Super-, supra-: por encima de: superdotado, que tiene coeficiente intelectual superior.
    Trans-, tras-: más allá: transformar, cambiar de forma.
    Tri-: tres: tríceps, músculo que tiene tres cabezas.
    Un-, uni-: uno: unicelular, de una sola célula.
    Ulter-, ultra-: que rebasa: ultramundo, otro mundo.
    Viz-, vice-: en lugar de: vicepresidente, persona que suple al presidente.
    Yuxta-: junto a: yuxtalineal, traducción que acompaña a su original.
    [editar]Prefijos del español de origen griego
    A-, an-: carente de o sin: amorfo, sin forma regular.
    Ana-: contra, sobre o separación: analgesia, falta de dolor.
    Anti-: contra: anticuerpo, sustancia que se opone a la acción de bacterias, virus o sustancia extraña en el organismo.
    Apo-: fuera de, alejado: apósito, remedio que se aplica exteriormente sujetándolo con paños.
    Archi-: el más, el mejor, el primero: archisabido, muy sabido.
    Auto-: uno mismo: automación, funcionamiento de una máquina que efectúa una serie de operaciones sin la intervención del hombre.
    Cata-: Hacia abajo o por entero: Catarata: caída grande de agua.
    Di(a)-: a través de: diagonal, línea recta que va de un vértice a otro.
    Dis-: con dificultad: disconforme, no conforme.
    Ecto-: fuera de: ectoplasma, exterior del citoplasma.
    En-: dentro: enuresis, micción dentro de la ropa.
    Endo-: internamente: endocarpio, membrana que cubre el interior del corazón.
    Epi-: sobre: epiglotis, cartílago que tapa la glotis.
    Eu-: bien o bueno: eufonía, sonoridad agradable de la palabra.
    Exo-: fuera: exobiología, ciencia que busca y estudia formas de vida fuera del planeta.
    Hemi-: medio: hemistiquio, mitad de un verso.
    Hiper-: exceso o sobre: hipérbole, exageración de la verdad.
    Hipo-: debajo: hipocentro, punto subterráneo donde se origina un sismo.
    Iso(s)-: igual: isósceles, dícese de un triángulo con dos lados iguales.
    Met(a)-: más allá de: metafísica, filosofía, teoría general y abstracta más allá de la física.
    Mono-: uno: monoteísmo, doctrina teológica de los que reconocen un solo dios.
    Pali(n)-: de nuevo: palíndromo, palabra o frase que se lee igual de izquierda a derecha y viceversa.
    Para-: junto a o contra: paranormal, fuera de lo normal.
    Peri-: alrededor: pericardio, tejido que envuelve al corazón.
    Pro-: adelante: progreso, aumento, adelanto.
    Sin- (toma la forma si- ante m y sim- ante b y p): con: simbiosis, convivencia.
    [editar]Sufijos
    Es especialmente característico del español la marca de la afectividad con sufijos apreciativos-valorativos:
    Diminutivos, que indican proximidad afectiva; muchos de ellos son de uso más bien local (-uc- es un sufijo asturiano y cántabro; -et- corriente en la parte oriental de España; -ic- se usa mucho en Aragón, Navarra, País Valenciano castellanoparlante, Andalucía oriental, Albacete y Murcia; -ill- especialmente común en Andalucía, y otros son -it-, el más usado; -ino, propio de Extremadura; -ín, propio de León y Asturias; -uel-, -ij-): nenuco, torreta, pequeñico, pequeñito, pequeñillo, pequeñín, pequeñino, plazuela, lagartija; -iche: boliche.
    Aumentativos, que indican distanciamiento afectivo y un cierto asombro: -ón, -ot-, -az-, -at-, -ac-, -ud-, -arrón: tontón, librote, golpazo, niñato, camionaco, forzudo, tiarrón.
    Despectivos, que degradan peyorativamente los lexemas que modifican: -astr-; -arr-; -uch-; -ach-; -aj-; -ej-; -urr-; -orr-; -orrio; -ales; -uz-; -usco; -oide; -ang-; -aina; -alla; -eng-; -ing-; -ong-; -ung-, -etis; -atis; -olis: camastro, casucha, poblacho, hierbajo, tipejo, coscurro, tintorro, bobodrio, bodorrio, vivales, gentuza, pedrusco, sentimentaloide, señoringa, tontaina, antigualla, chulengo, facilongo, millonetis, locatis, finolis...
    Sufijos superlativos para adjetivos son -ísim- y -érrim-; es el más usado el primero, modificando a veces la forma del lexema: cierto-certísimo, bueno-bonísimo, fuerte-fortísimo, nuevo-novísimo, etcétera. El segundo se usa para formar el superlativo de palabras como célebre (celebérrimo), acre, agrio (acérrimo), pobre (paupérrimo), íntegro (integérrimo), salubre (salubérrimo), etcétera.
    Pueden clasificarse los sufijos del español por la categoría gramatical de la palabra a que dan lugar en verbalizantes, nominalizantes, adjetivizantes y adverbializantes:
    Verbalizantes: -ar, -ear, -ificar, -izar, -ecer: taponar, costear, vivificar, vigorizar, florecer,
    Nominalizantes: -ancia, -encia, -anza, -ción, -sión, -ismo, -dad, -tad, -ada, -ería, -aje, -ez, -mento, -miento, -dura: constancia, vivencia, semejanza, acción, aprensión, vandalismo, vanidad, amistad, cucharada, mensajería, dopaje, doblez, juramento, acercamiento, torcedura.
    Adjetivizantes: -os-, -ble, -able, -ible, -enc-, -ante, -iente, -ente, -iv-, -an-, -ad-, -id-, -il, -esc-, -ient-, -oide: nuboso, amable, defendible, azulenco, importante, sonriente, trascendente, creciente, activo, mexicano, cantado, sabido, monjil, burlesco, ceniciento, ovoide.
    Adverbializantes: -mente: hábilmente.
    La derivación regresiva posee una gran importancia en la lengua española contemporánea; se usan -a, -e, -o y -eo: de pelear, pelea; de arrancar, arranque; de agobiar, agobio; de abanicar, abaniqueo. Inferior importancia poseen los procedimientos de creación conocidos como el calco semántico, el préstamo léxico adaptado o no, la combinación (cantautor, Eurasia, microfilme, morfosintaxis, secrefata, itañol), la incorporación nominal (pelechar, maniatar, rabiatar), la metáfora, la metonimia, la sinécdoque, la generalización, la especificación, la acronimia, la estereotipia (verborragia) y la onomatopeya.
    Algunos sufijos están especializados en significaciones concretas; existen, por ejemplo, los sufijos gentilicios; en español los más usados son -án; ano/ana; -és/esa; -ense; -eño/eña; -ita; -ego/-ega; -ol/ola; -ota; -ino/ina; -í: catalán, valenciano, muniqués, egabrense, madrileño, estambolita, manchego, español, cairota, parisino, ceutí. Los gentilicios españoles son a veces de formación muy compleja y su dominio exige un conocimiento profundo de la lengua.
    [editar]Sufijos y sufijoides del español de origen griego
    En realidad son lexemas sufijoidales o sufijoides que forman series de palabras compuestas, por lo cual tienen algún parecido con los sufijos, ya que el hablante no culto ha perdido la noción de que se tratan de palabras compuestas:
    -algia: Dolor. Lumbalgia: dolor de espalda.
    -arca o -arquía: Poder. Patriarca: jefe de familia
    -atra, -atría: Curación. Pediatría: parte de la medicina relativa a las enfermedades de los niños.
    -céfalo: Cabeza. Acéfalo: desprovisto de cabeza.
    -ciclo: Algo circular. Hemiciclo: semicírculo.
    -cosmo: Mundo. Macrocosmo: el universo considerado en relación con el hombre.
    -crata, -cracia: Que tiene poder. Aristócrata: persona de la clase noble.
    -dromo: Carrera. Autódromo: pista de carreras de coches.
    -edro: Cara o base. Hexaedro. Sólido de seis caras planas y los ángulos de estas.
    -fago: Comer. Esófago: primera parte del tubo digestivo que va de la faringe al estómago.
    -fila: Hoja. Clorofila: pigmento verde de los vegetales.
    -filia o -filo: Amistad, amigo. Necrofilia: inclinación por la muerte.
    -fobia, -fobo: Enemistad, miedo. Claustrofobia: miedo a los lugares cerrados.
    -fonía, -fono: Voz o sonido. Sinfonía: conjunto de voces, instrumentos o ambas cosas que suenan a la vez con armonía.
    -foro: Llevar. Semáforo. Poste indicador con luces verde, ámbar y rojo que regula la circulación de los autos.
    -frasis: Expresión. Paráfrasis: explicación.
    -gamia: Casamiento. Poligamia: Condición del hombre casado con varias mujeres.
    -geno: Que engendra. Patógeno: que causa enfermedad.
    -geo: Tierra. Hipogeo: edificio subterráneo, excavado con finalidad religiosa o de hábitat.
    -grafía: Escribir. Taquigrafía: escritura formada por signos convencionales para escribir a gran velocidad.
    -grama: Letra. Crucigrama: juego que consiste en encontrar ciertas palabras y ponerlas en casilleros.
    -itis: Hinchazón, inflamación. Hepatitis: inflamación del hígado.
    -latría: Adoración. Idolatría: Adoración a un Dios.
    -lito: Piedra. Monolito: monumento de piedra de una sola pieza.
    -logía: Ciencia. Geología: ciencia que estudia la forma interior y exterior de la tierra.
    -mancia: Adivinación. Cartomancia: Adivinación por las cartas de la baraja.
    -manía: Pasión. Piromanía: que tiene la manía de provocar incendios.
    -mano: Afición. Pirómano: Persona que tiende a provocar incendios.
    -metro: Medida. Decámetro: Diez metros-
    -nauta: Navegante. Cosmonauta: Piloto o pasajero de un vehículo espacial.
    -nimia: Nombre. Sinonimia: Circunstancia de ser sinónimo.
    -patía: Afecto o afección. Homeopatía: sistema curativo que se aplica a las enfermedades con dosis mínimas.
    -pedia: Educación. Enciclopedia: conjunto de los conocimientos humanos.
    -podo: Pies. Artrópodo: animales articulados como los crustáceos e insectos.
    -polis: Ciudad. Metrópolis: ciudad princ.
    -ptero: Ala. Coleóptero: Insectos que tienen boca, y dos alas.
    -rragia: Brotar. Hemorragia: flujo de sangre de cualquier parte del cuerpo.
    -scopio: Visión. Telescopio: anteojo para observar los astros.
    -sofía: Sabiduría. Filosofía: ciencia general de los seres, de los principios y de las causas y efectos de las cosas naturales.
    -tafio: Tumba. Epitafio: inscripción fúnebre.
    -teca: Armario, caja, archivo. Videoteca: lugar o archivo donde se almacenan videos.
    -tecnia: Arte o ciencia. Mercadotecnia: política comercial de una empresa.
    -teo: Dios. Ateo: Que no cree en Dios.
    -terapia: Curación o tratamiento. Helioterapia: curación por medio del sol.
    -termo o -térmico: Calor. Geotérmico: fenómeno térmico de la corteza terrestre.
    -tesis: Colocación. Prótesis: procedimiento mediante el cual se sustituye un órgano o parte de él.
    -tipo: Impresión. Prototipo: ejemplo, modelo.
    -tomia: Acción de cortar. Gastrectomía: intervención quirúrgica del estómago.
    -tropo: Se dirige hacia. Filántropo: persona que tiene amor al prójimo
    [editar]Sufijos y sufijoides de origen latino
    -áceo: Pertenencia a una categoría biológica. Crustáceos: clase de animales pertenecientes a los artrópodos.
    -ano: Pertenencia a una persona, nación, etc. Americano: de América. Pidaliano: de Menéndez Pidal.
    -ble: Que puede ser. Amable: que puede ser amado. Visible: que puede ser visto.
    -ez(a): Forma sustantivos femeninos a partir de adjetivos. Belleza: cualidad de bello.
    -ez: Sufijo de pertenecnia, que por extensión se hizo patronímico; significa "perteneciente a". Proviene de la terminación del genitivo singular del latín (3ª declinación) "-is": González: (cliente, servidor, hijo) de Gonzalo. Así, Martinez procedería de "filius Martinis" = hijo de Martín, López de "filius Lopis"
    -fero: Que lleva o porta. Mamífero: que lleva mamas.
    -forme: Que tiene forma o apariencia de. Informe: que no tiene forma.
    -fugo: que huye. Febrífugo: que hace huir la fiebre.
    -cola, -cultura: Arte de cultivar. Agrícola: propio del cultivo de la tierra.
    -cida: Que mata. Homicida, que mata hombres.
    -ducción: Que conduce. Deducción. Consecuencia sacada de un razonamiento.
    -dad, -tad: Formación de sustantivos abstractos. Libertad: cualidad de libre.
    -ia, -io e -ía, -ío: Puede formar adjetivos y sustantivos. Alegría: cualidad de alegre.
    -or: Formación de sustantivos. Doctor: persona que ha obtenido el último grado universitario.
    -paro: Que engendra. Ovíparo: que genera huevos.
    -pedo: Que tiene pies. Bípedo: que tiene dos pies.
    -peto: Que se dirige hacia. Centrípeto: que se dirige hacia el centro.
    -sono: Que suena. Unísono: que suena una sola vez.
    -ura (también -dura y -tura): Forma sustantivos derivados de verbos, de participios pasivos o de adjetivos. Locura: cualidad de loco.
    -voro: Que come. Omnívoro: que come de todo.
    -oso: Forma adjetivos desde sustantivos u otros adjetivos. Chistoso: que es como un chiste. Grandioso: que parece grande o magnífico.
    -triz: Femenino de las palabras terminadas en dor y tor. Institutriz: persona encargada de la educación de los niños en sus domicilios.
    [editar]Sufijos de origen germánico
    -eng-: Lugar: realengo, "de gobierno real".
    -ing-: Despectivo: potingue, señoritinga.
    -landia: País: Finlandia: "tierra de los cazadores nómadas".
    -ard-: Fuerte: Abelardo: Abel fuerte.
    -ald-, -enc-, -ung-.
    Sufijos de origen árabe
    -í: Perteneciente a: ceutí, "de Ceuta".
    -eca. Jaqueca.
    Sufijos de origen náhuatl
    -ec-. Sufijo gentilicio: yucateca, tolteca, azteca, guatemalteco...
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    Sustantivos

    Mensaje por Gustavo el Dom Ago 15, 2010 9:17 pm

    Los sustantivos son palabras cuyos referentes son entidades fijas no-contextual, no estados de hechos o relaciones gramaticales. Los pronombres personales en cada contexto tienen un referente pero este cambia de contexto a contexto ("yo" no tiene referente fijo sino que depende de quien habla), por su parte los verbos designan estados de hechos, procesos o relaciones entre entidades, mientras que las preposiciones generalmente indican relaciones abstractas.

    Clasificación de los sustantivos

    Clasificación por género
    Aproximadamente un 20% de las lenguas del mundo tiene la distinción de género en el sustantivo, lo cual significa que los sustativos en clases nominales o géneros (que pueden ser clases formales o clases semánticamente motivadas). Paralelamente algunas lenguas como el inglés además de género, reflejado sólo en la substitución pronominal, los sustantivos pueden clasificarse en contables e incontables.

    Según el género, en castellano, los sustantivos se clasifican en:
    Sustantivos masculinos: El género masculino de un nombre frecuentemente está marcado por el morfema de género –o al final de la forma de singular (libro, niño, sombrero), aunque algunas excepciones ya que palabras que acaban en –o son femeninas como la foto(grafía), la mano, la moto(cicleta). También existen nombres masculinos acabados en consonante alveolar (árbol, ataúd, alias, armazón, ...). La mejor prueba para determinar el género de cualquier substantivo es comprobar si la palabra requiere un artículo masculino (el, un, etc.). Por lo demás, los días de la semana, los meses del año, los puntos cardinales y los números son masculinos.
    Sustantivos femeninos: El género femenino de un sustantivo se determina añadiendo el morfema de género –a (niña, vaca, mesa, ventana, ...). Anteponiendo un artículo femenino (la, una, etc.) a una palabra y viendo si es gramaticalmente aceptable la expresión se conoce el género. Las letras del alfabeto son femeninas. Existen unas pocas palabras acabadas en -a que son masculinas el día, el mapa, el clima, el cometa, el planeta. Y las palabras en -ista pueden ser masculinas o femeninas según el contexto.
    Sustantivos neutros: Los conceptos abstractos son de género neutro. Ejemplos: lo bueno, lo malo, lo importante, lo contrario. En español generalmente esta categoría sólo está formada por adjetivos sustantivizados en singular.

    Genero y sexo
    Es importante recordar la diferencia entre el género gramatical y el sexo (género semántico): el género es un rasgo gramatical de la palabra y el sexo (género semántico) es un rasgo biológico de los seres vivos a los que hace referencia algunos sustantivos. Normalmente el genero gramatical concuerda con el genero semántico cuando se habla de los seres vivos, pero no cuando se trata de objetos inanimados o abstractos. Ejemplo: soltero es un sustantivo de género gramatical masculino, que además, hace referencia a un ser vivo de sexo masculino (género semántico masculino); luz es un sustantivo de género gramatical femenino, el cual por ser inanimado (sucede lo mismo con los seres, objetos y conceptos abstractos) carece de sexo (género semántico nulo).
    Cuando el género gramatical del sustantivo sirve para diferenciar el sexo (género semántico) se manifiesta:
    Con la terminacion -o, -e o consonante para el masculino y -a, -esa, -ina, -isa, -itriz para el femenino
    Heterónimo: Cuando se usan palabras diferentes. Ejemplo: caballo/yegua.
    Cuando se cambia el género gramatical del determinante y se mantiene el del sustantivo. Ejemplo: el joven/la joven. Estos sustantivos son denominados comunes en cuanto al género gramatical.
    Epiceno: Algunos sustantivos que se refieren a animales pero que mantienen la misma forma para el masculino y el femenino, se les añaden las palabras sustantivos para diferenciar el sexo (género semántico).
    Cuando el género gramatical del sustantivo no sirve para diferenciar el sexo (género semántico) se manifiesta:
    Con las terminaciones -o para el masculino y la -a para el femenino, determinan diferencia de tamaño, forma o diferenciación árbol-fruta. Ejemplo: huerto/huerta (tamaño), jarra/jarro (forma), naranja/naranjo (árbol-fruta).
    Homónimo: Cambiando el género gramatical del determinativo que lo acompaña, varia el significado del sustantivo. Ejemplo: el capital/la capital.
    Algunos sustantivos aceptan los dos géneros gramaticales en sus determinativos, sin que se altere su significado. Son los llamado sustantivos ambiguos en cuanto al género gramatical. Ejemplo: el águila/la águila, azúcar blanquilla/azúcar blanquillo.
    [editar]Clasificación según el tipo de referente
    Los sustantivos sirven para designar y como tales tienen algún tipo de referente:
    Nombres propios: María, Felipe, Ana, Juan. Tiene referencia única y carecen de significado lingüístico.
    Sustantivo comunes concretos: casa, flor, camión, estrella. En general, su referencia es un conjunto o clase de objetos, animales o personas directamente tangibles.
    Sustantivos comunes abstractos: esperanza, fe, amor, solidaridad. Designan propiedades, abstracciones o ideas. Estas palabras generalmente no tienen plural, y cuando pluralizan tienen un matiz de significado ligeramente distinto, más concreto.

    Clasificación por número
    Según el número, en castellano, los sustantivos se clasifican en:
    Sustantivos singulares: si el número de objetos a los que hace referencia el nombre es único. En singular, los sustantivos no tienen ningún morfema de número.
    Sustantivos plurales: si el número de objetos a los que hace referencia el nombre son varios o más de uno.
    Sustantivos colectivos: se trata de formas de singular, que morfosintácticamente son como cualquier otra forma de singular, pero que tienen como referencia un grupo concreto de entidades: la armada, la manada, una banda, ... .

    Otras formas de clasificación
    Según la semántica, los sustantivos se clasifican en:
    Sustantivos concretos: representan conceptos independientes. Son nombres de cosas que pueden percibirse con los sentidos del cuerpo o que imaginamos como realidad, por ejemplo esa mesa, ese niño
    Sustantivos abstractos: representan conceptos dependientes (inmateriales) y designan por tanto entidades que no se perciben con los sentidos del cuerpo, sino con la mente, como por ejemplo nación, amor, odio, bondad.
    Los sustantivos abstractos los podemos clasificar en:
    Abstractos de fenómeno: Están relacionados con sustantivos que designan acciones, estados o sus efectos, por ejemplo lectura, caminata.
    Abstractos de cualidad: Están relacionados con adjetivos y designan cualidades o propiedades de los objetos o de los seres, por ejemplo belleza, maldad.
    Abstractos de números o cuantitativos: Cuantifican tanto de forma precisa como de forma imprecisa, por ejemplo cantidad, montón.
    Según la unicidad de la referencia, los sustantivos se clasifican en:
    Sustantivos comunes: permiten nombrar a todas las personas, animales o cosas de la misma clase o especie, sin particularizar su significado como hombre, caballo, casa. Agrupan los objetos que denominan por sus características, sin expresar rasgos distintivos. Por eso, se consideran sustantivos genéricos.
    Sustantivos propios: distinguen o particularizan a cada individuo de los demás de una misma clase, especie o género. Se aplican a un solo ser, persona, animal o cosa. Por eso, se consideran sustantivos individuales. Los nombres de las personas y de los países son nombres propios. Los sustantivos propios se escriben SIEMPRE con letra inicial mayúscula.
    Según el tipo de referencia, los sustantivos se clasifican en:
    Sustantivos individuales: son sustantivos que en su forma singular, nombran a un solo ser como pluma, árbol, rosa. Designan a un único ser, pero admiten el morfema del plural para designar a más de uno.
    Sustantivos colectivos: son sustantivos que poseyendo una estructura de singular, nombran a un conjunto de número indeterminado de seres o cosas como plumaje, bosque, muchedumbre, coro. Tienen inherente la idea de pluralidad sin necesitar un morfema que lo exprese, pero no en el sentido de uno más uno, sino en cuanto a conjunto colectivo formado por varias unidades de la misma cosa designada.
    Según la composición del sustantivo, los nombres se clasifican en:
    Sustantivos simples: son los sustantivos que están formados por una sola palabra, como por ejemplo: lata, obra
    Sustantivos compuestos: son sustantivos que están formados por dos palabras simples, como por ejemplo abrelata, pararrayos, cascanueces, aguardiente.
    Sustantivos Parasintéticos: son aquellos que son compuestos y derivados a la vez; por ejemplo: anteojitos, corito.
    Según la complejidad morfológica o el origen de los sustantivos, los nombres se clasifican en:
    Sustantivos primitivos: las palabras primitivas son las que sirven de cabeza de serie a una familia, funcionando como raíz de las palabras derivadas de ellos. Los sustantivos primitivos sólo están formados por un lexema básico y optativamente por morfemas de género y número. Por ejemplo pan.
    Sustantivos derivados: las palabras derivadas nacen de las primitivas, cuando se les agrega sufijos o prefijos, como por ejemplo panadería, panadero, inmortal , mortal.
    Sustantivos aumentativos: son los sustantivos que designan a personas, animales, cosas o fenómenos de gran tamaño o alto grado de intensidad, como por ejemplo niñote, perrazo, arbolote, ruidazo.
    Sustantivos diminutivos: son los sustantivos que designan a personas, cosas, animales y fenómenos que se caracterizan por su pequeñez, poquedad o menor grado de intensidad, como por ejemplo gatito, manzanita, mesita, viejecita.
    Sustantivos despectivos: son los sustantivos que designan a personas, animales, cosas y fenómenos que son tratados con desprecio o desdén, o vistos como inferiores, como por ejemplo jovenzuelos, mosquillo, plantucha, libraco.
    Sustantivos gentilicios: son los sustantivos que se derivan del lugar de nacimiento (país, región o estado) de personas, animales o cosas, como por ejemplo, español, colombiano, chileno, sueco.
    Sustantivos patronímicos: son los sustantivos que se derivan de algún nombre propio. Por ejemplo los apellidos de origen español se formaron originariamente a partir del nombre de pila. Normalmente acaban en -ez. Se da el nombre de patronímicos a todos los apellidos. Por ejemplo de Gonzalo – González, de Fernando – Fernández, de Ramiro - Ramírez, de Pedro - Pérez.
    Sustantivos hipocorísticos: son los sustantivos propios que hacen una abreviación o modificación familiar del antropónimo. Por ejemplo, de Francisco, Pancho, de José, Pepe, de Jesús, "Cucho", de María Dolores, "Lola".

    Según la contabilidad de los nombres:
    Sustantivos contables: señalan entes que se pueden contar, por ejemplo cinco niños, tres rocas, trece euros. Los sustantivos contables se combinan con cuantificadores plurales sin alterarse semánticamente.
    Sustantivos no contables: señalan realidades que no se pueden contar salvo al referirse a clases o variedades distintas, por ejemplo leche, humor, aire, humo, basura.
    Los sustantivos incontables solamente pueden combinarse con cuantificadores en singular sin modificar su significado. Sólo admiten numerales cardinales o cuantificadores plurales cuando indican una clase o modalidad. Por ejemplo: "Tres vasos de leche", "Muchos vasos de leche", "Mucha leche", "Los humos emitidos por los ácidos suelen ser nocivos", "Mucho aire". Ellos se clasifican por mitades de acuerdo con el pronombre personal.
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    Sustantivos. El género.

    Mensaje por Gustavo el Dom Ago 15, 2010 9:20 pm

    El sustantivo forma el masculino con el morfema -o y más raramente -e ("héroe") y el femenino con el morfema -a, y algunas veces con los morfemas -triz, -esa, -isa o -ina (actor, actriz; abad, abadesa; poeta, poetisa; héroe, heroína). Hay excepciones, como mano, dinamo y seo que son femeninos aunque acaben en -o; inversamente, algunos nombres acabados en -a no son de género femenino, sino masculino, como el día o el mapa, sobre todo los acabados en el sufijo griego -ma: fantasma, estigma, magma, apotegma, etc., aunque en la lengua clásica del Siglo de Oro su género era vacilante.

    Por otra parte, cierto número de profesiones acabadas en el sufijo -ista dan lugar a ambigüedad, por lo que se les suele agregar el artículo la para deshacerla cuando se trata de femeninos: la especialista, la electricista. También son de notar las palabras cuyo género es ambiguo y vacilante, como mar o dote, si bien el uso las va decantando hacia uno u otro género: mar en uso culto es masculino, como en la denominación topográfica Mar Negro, mientras que en el resto de los casos es femenino, y dote ha quedado casi como femenino; otras son de género epiceno, porque su género no es relevante para indicar su sexo, casi siempre nombres de animales: la perdiz, el milano, el elefante, la jirafa, la liebre, el águila, la cabra... A esta clase de nombres se les suele agregar, para distinguir su sexo, la palabra macho si son masculinos o hembra si son femeninos.

    También hay sustantivos con femenino irregular o léxico, llamados heterónimos: el hombre / la mujer; el caballo / la yegua; el yerno / la nuera; el carnero / la oveja; el padre, la madre; el toro / la vaca; macho / hembra; marido / mujer; padrino / madrina; caballero / dama; el jinete / la amazona. Algunas palabras cambian de significado si cambian de género: el mañana / la mañana; el vocal / la vocal; el clave / la clave; el trompeta / la trompeta; el corte / la corte; el cámara / la cámara; el capital / la capital; el cólera / la cólera; el cometa / la cometa; / el cura / la cura; el frente / la frente; el espada / la espada; el guardia / la guardia; el guía / la guía; el orden / la orden; el ordenanza / la ordenanza; el coral / la coral; el parte / la parte; el pendiente / la pendiente; el pez / la pez; la radio / el radio. Son femeninos los nombres terminados en -dad, -tad, -ción, -sión, -xión, -tud, -ies, -icie, -umbre, -sis, -ez y –triz, como la verdad, la libertad, la calvicie, la infección, la tesis, la vejez, la actriz, la cantidad, la amistad, la televisión, la lentitud, la mies, la superficie, la pesadumbre; hay excepciones, como el análisis, el énfasis y el juez.

    Por otra parte, la variación de género confiere algunos matices semánticos: los femeninos son habitualmente objetos más grandes (anillo / anilla, cubo / cuba), o se prefiere hacerlos objetos o cosas (el cosechador / la cosechadora; el impresor / la impresora), o se les da un valor despectivo: zorro / zorra; también se han notado diferencias sobre el valor colectivo del femenino en algunas oposiciones (leño /leña), y se ha apreciado que los femeninos indican en su mayoría, aunque no en todos los casos, fruto, y, los masculinos, el árbol correspondiente: manzana / manzano; pera / peral...

    Las normas para distinguir o transformar el género de los sustantivos son:
    Si el nombre en masculino termina con -o, en femenino termina con el morfema de género -a.
    Los sustantivos que en masculino no llevan el morfema de género o terminan en consonante, el femenino se forma añadiendo el morfema –a, por ejemplo: profesor - profesora, león – leona, escultor - escultora.
    Los números cardinales son masculinos.
    Los sustantivos que terminan en -esa, -isa, -ina o –triz son femeninos, cuyos nombres masculinos no poseen morfema de género masculino. Por ejemplo de príncipe - princesa, poeta - poetisa, héroe - heroína, emperador – emperatriz, gallo – gallina, actor – actriz, conde - condesa.
    Heterónimos. El masculino y el femenino son palabras distintas, por ejemplo hombre - mujer, toro - vaca, caballo - yegua, padre - madre, yerno - nuera.
    Sustantivos que tienen una forma invariable para el masculino y el femenino. El artículo y el modificador indican el género: el - la artista, el - la astronauta, el - la atleta, el - la ciclista, el - la guía, el - la estudiante, el - la intérprete, el - la modelo, el - la periodista, el - la testigo, el - la turista, el - la pianista.
    Sustantivos que se refieren a profesiones tienen diferentes formas: el abogado/la abogada, el doctor/la doctora, el ingeniero/la ingeniera, el jefe/la jefa, el secretario/la secretaria, el traductor/la traductora, el presidente/la presidente, el chico/la chica. El grado de aceptación que tienen estas palabras entre los hablantes depende, muchas veces, de diferencias dialectales que son las diferencias de frecuencia de uso en determinadas regiones.
    Sustantivos que cambian de significado dependiendo del género, por ejemplo: el capital - la capital, el cometa - la cometa, el corte - la corte, el cura - la cura, el frente - la frente, el orden - la orden, el Papa - la papa.
    Sustantivos cuyo género es ambiguo: el azúcar - la azúcar, el mar - la mar, el calor - la calor, el margen - la margen. Se debe también, en muchos casos, a diferencias dialectales.
    Sustantivos de ambos sexos. Por norma general, cuando hay un solo elemento masculino, sin importar cuántos femeninos haya, el conjunto se considera gramaticalmente masculino.
    Epicenos. Los nombres de animales que no tienen palabras diferenciadas se refieren a los dos sexos: hormiga, liebre, lagarto.
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    Sustantivos. El número.

    Mensaje por Gustavo el Dom Ago 15, 2010 9:22 pm

    El singular del sustantivo se forma con el morfema cero, y el plural con el morfema -s si acaba en vocal, o -es si concluye en consonante o en vocal acentuada, aunque en este último caso el uso es vacilante: maniquís o maniquíes. Algunas palabras usan solamente el plural (pluralia tantum), como víveres, comestibles, resultas, andurriales, anales, aledaños, gárgaras, trizas, tinieblas, modales, trébedes, enseres, exequias, afueras, alrededores, nupcias, entendederas, facciones, vituallas, honorarios, andas, añicos, arras, albricias, esponsales, maitines, creces, alicates, fauces, y otras solamente en singular (singularia tantum): cariz, oeste, este, tez, caos, cenit, salud, sed, grima, fénix etcétera. Por lo general, el número indica también otro tipo de informaciones; el plural alterna con el singular cuando se trata de objetos que poseen dos mitades: espalda / espaldas; pantalón / pantalones; nariz / narices; tijera / tijeras; otras veces esta alternancia se ha decantado al plural a pesar de tratarse de un objeto único, pero que posee dos mitades simétricas: gafas (antiguamente gafa) etcétera. También se ha especializado el llamado plural de variedad o especie, que designa clases distintas de una misma materia: vino / vinos; madera / maderas. El plural comporta también ocasionalmente connotaciones despectivas y puede señalar afluencia, copiosidad o abundancia de algo, como en el famoso verso de Garcilaso de la Vega: "Corrientes aguas puras, cristalinas". Más oscuro es explicar el uso vacilante o caprichoso de algunos plurales, como en Carnaval / Carnavales; funeral / funerales; boda / bodas; Navidad / Navidades, etcétera (por ejemplo, puede decirse "árbol de Navidad", pero no "árbol de Navidades")

    Las reglas de pluralización son las siguientes:
    Si el sustantivo termina en vocal no tónica, se añade -s: sala - salas, coche – coches.
    Los sustantivos terminados en -é (acentuada) también hacen el plural en –s: bebé – bebés.
    Si el sustantivo termina en -í o -ú (tónicas), se añade -es: esquí - esquíes, ñandú - ñandúes. Se está generalizando el pluralizar estas palabras añadiendo sólo -s (esquís, ñandús) como parte de un proceso de regularización del sistema morfológico del castellano. Algunas gramáticas establecen que las palabras terminadas en -á (tónica) se les añade también –es al hacer el plural (faralá - faralaes).
    Si el sustantivo termina en consonante (excepto z), se añade -es: papel - papeles, álbum - álbumes. La gran mayoría de las palabras que terminan en -y siguen esta regla como ley - leyes, rey - reyes. Sin embargo hay excepciones como palabras cuya y en el plural suena [i], no [y]: jersey - jerséis.
    Si el sustantivo termina en -z, ésta se cambia a c y se añade -es: lápiz - lápices, matiz – matices.
    Los sustantivos que acaban en -s o -x y no son agudos, permanecen invariables para formar el plural: el viernes - los viernes, el tórax - los tórax, el virus – los virus, el cumpleaños – los cumpleaños.
    Sustantivos que sólo admiten la forma singular (singularia tantum): el cenit, el este, el oeste, el norte, el sur, la sed, el cariz, la tez, el caos, la salud, la grima, el fénix.
    Sustantivos que sólo admiten la forma plural (pluralia tantum): las gafas, las nupcias, las tenazas, las vacaciones, los víveres, los andurriales, los anales, los aledaños, las gárgaras, trizas, tinieblas, modales, trébedes, enseres, exequias, afueras, entendederas, facciones, vituallas, honorarios, andas, añicos, arras.
    Sustantivos que se pueden usar en su forma singular y plural: el pantalón/los pantalones, la tijera/las tijeras.
    Los apellidos tienden a no pluralizarse, pero se está haciendo más común la pluralización entre los hablantes de español: los González, los García o los Garcías, los Navarrete.
    En los sustantivos compuestos, sólo el segundo elemento puede pluralizarse, siguiendo las reglas de pluralización: la pelirroja - las pelirrojas, el ferrocarril -los ferrocarriles.
    Las siglas no tienen plural: los GAL, las ONG.
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    El artículo.

    Mensaje por Gustavo el Dom Ago 15, 2010 9:26 pm

    El único determinante que puede anteponerse al artículo en español es todo-a-s: "Todo el libro"; a este tipo de determinante se le llama predeterminante. El artículo es un tipo de determinante actualizador, una categoría de la morfología. Su función es la de acompañar al sustantivo actualizándolo y precisándolo, esto es, transformándolo de desconocido y abstracto ("libro") en conocido y concreto ("el libro"), esto es, situándolo en el mundo real, el que tengo aquí y ahora y me es conocido por experiencia directa. En español hay dos tipos de artículo: definido e indefinido. El artículo definido masculino es el, los en plural; el femenino: la, las, el ante vocal a- (o ha-) tónica, como en "el águila"; y un neutro singular que sirve para sustantivar adjetivos: lo. No todas las lenguas poseen artículos definidos y, por ejemplo, el latín, del cual proviene el español, no lo tenía: el artículo español viene, sin embargo, del pronombre demostrativo latino ille, illa, illud. El uso del artículo español conserva a veces vestigios de ese significado demostrativo. El artículo indefinido viene del numeral uno y tiene las formas masculina un, femenina una o un ante a- (o ha-) tónica, y unos, unas en plural.
    Si se antepone la preposición a al artículo masculino singular el, se da lugar al llamado artículo contracto, al, que equivale a a + el: "Fueron al cine"; "Lo vi al levantarme". El otro artículo contracto es del, formado por la preposición de y la forma de artículo masculino singular el: "Vienen del cine"; "Del mucho dormir se volvió perezoso".

    ARTÍCULOS Definidos Indefinidos
    Masculino el, los un, unos
    Femenino la (el*), las una (un*), unas
    Neutro lo

    * Ante palabras femeninas que empiezan con a- o ha- tónicas: el agua, el hada, un águila, pero: las aguas, las hadas, unas águilas. El artículo el ante esta clase de palabras femeninas no es el artículo masculino, sino una variante de la, ya que ambas formas proceden del pronombre demostrativo latino illa (illa > ella/ela > el/la), mientras que el como artículo masculino viene de ille (ille > ell > el/él).

    Adjetivos determinativos
    Demostrativos
    Los demostrativos son el tipo de actualizadores que sitúan en el espacio y en el tiempo de forma más precisa que el artículo los núcleos de sintagma nominal. En castellano son este, esta; ese, esa; aquel, aquella y sus respectivos plurales. Este esta sitúa en el espacio y el tiempo más próximo al hablante; ese esa en el espacio y tiempo más próximo al oyente, y aquel aquella en el espacio y el tiempo más alejando tanto como para oyente como para el hablante. Cuando los demostrativos relacionan la distancia objeto-hablante decimos que tienen valor deíctico. Tienen valor anafórico o catafórico cuando relacionan un elemento del texto con otro mencionado en el mismo anteriormente, o anticipándolo. Así, tendrán valor anafórico cuando se refieren a un elemento del texto mencionado con anterioridad y valor catafórico cuando anticipan algún elemento, por ejemplo, "Javier nos dijo eso: No se puede jugar a la pelota en el patio."

    DEMOSTRATIVOS Corta (cerca del que habla) Media (cerca del que escucha o de sentido figurado) Larga (lejos de ambos)
    Masculino singular este ese aquel
    Femenino singular esta esa aquella
    Masculino plural estos esos aquellos
    Femenino plural estas esas aquellas
    Neutro esto* eso* aquello*
    Notas
    Cuando los demostrativos son pronombres (van solos) y hay posibilidad de ambigüedad con el atributo, deben llevar tilde; por ejemplo:
    Leyeron aquellos libros. (=ellos leyeron, los libros de allí) y
    Leyeron aquéllos libros. (=ellos de allí, leyeron libros).
    * Las formas neutras esto, eso, aquello son sólo pronombres.

    Posesivos
    Los posesivos son el tipo de actualizadores que sitúan el núcleo del sintagma nominal como perteneciente a un posesor (mi, tu, su, mis, tus, sus) o varios posesores (nuestro-a, vuestro-a, su y sus respectivos plurales).

    POSESIVOS 1ª persona 2ª persona 3ª persona
    Masculino singular mi(s), mío(s) tu(s), tuyo(s) su(s), suyo(s)
    Femenino singular mi(s), mía(s) tu(s), tuya(s) su(s), suya(s)
    Neutro (lo) mío (lo) tuyo (lo) suyo
    Masculino plural nuestro(s), nuestro(s) vuestro(s), vuestro(s) su(s), suyo(s)
    Femenino plural nuestra(s), nuestra(s) vuestra(s), vuestra(s) su(s), suya(s)

    Numerales
    Los numerales pueden ser:
    Cardinales (correspondientes a la serie de los números reales: un, dos, tres, cuatro...). El millardo corresponde a mil millones, el billón al millón de millones, el trillón al millón de billones, y el cuatrillón al millón de trillones, esto es, a la unidad seguida de 24 ceros.
    Ordinales (que señalan precedencia o seguimiento en una lista: primer, segundo, tercer, cuarto...).
    Multiplicativos (que multiplican el número del núcleo del sintagma nominal: doble o dúplice, triple o tríplice, cuádruple, quíntuple, séxtuple, séptuple, óctuple, nónuple, décuple, undécuple, duodécuple, terciodécuple...). Los sustantivos correspondientes son triplo/a, cuádruplo/a, quíntuplo/a, sextuplo/a, séptuplo/a, octuplo/a, nónuplo/a, décuplo/a, undécuplo/a, duodécuplo/a, terciodécuplo/a etcétera, hasta céntuplo/a (100).
    Fraccionarios, que dividen el núcleo del sintagma nominal (medio, tercio, cuarto...: «Medio vaso», «tercio finalista», «cuarto finalista», «tercia parte», «cuarta parte»).
    Distributivos, que reparten el núcleo del sintagma nominal (ambos, sendos).
    Cardinal Ordinal
    0 cero
    1 uno/a primero (apocopado primer), fem. primera
    2 dos segundo/a
    3 tres tercero (tercer), fem. tercera
    4 cuatro cuarto/a
    5 cinco quinto/a
    6 seis sexto,-a
    7 siete séptimo/a (más raro, sétimo/a)
    8 ocho octavo/a
    9 nueve noveno/a, nono/a (raro)
    10 diez décimo/a
    11 once undécimo/a; tb. mod. décimo primero, fem. décima primera, o decimoprimero/a; onceno/a (arc.)
    12 doce duodécimo/a; tb. mod. décimo segundo, fem. décima segunda, o decimosegundo/a
    13 trece decimotercero/a; tb. mod. décimo tercero, fem. décima tercera; decimotercio/a (arc.)
    14 catorce decimocuarto/a; tb. mod. décimo cuarto, fem. décima cuarta
    15 quince decimoquinto/a; tb. mod. décimo quinto, fem. décima quinta
    16 dieciséis decimosexto/a; tb. mod. décimo sexto, fem. décima sexta
    17 diecisiete decimoséptimo/a; tb. mod. décimo séptimo, fem. décima séptima
    18 dieciocho decimooctavo/a; tb. mod. décimo octavo, fem. décima octava
    19 diecinueve decimonoveno/a o decimonono/a; tb. mod. décimo noveno o décimo nono, fem. décima novena o décima nona
    20 veinte vigésimo/a
    21 veintiuno vigesimoprimer(o/a); tb. vigésimo primero, fem. vigésima primera
    22 veintidós vigesimosegundo/a; tb. vigésimo segundo, fem. vigésima segunda
    23 veintitrés vigesimotercer(o/a); tb. vigésimo tercer(o); fem. vigésima tercera
    24 veinticuatro vigesimocuarto/a; tb. vigésimo cuarto, fem. vigésima cuarta
    25 veinticinco vigesimoquinto/a; tb. vigésimo quinto, fem. vigésima quinta
    26 veintiséis vigesimosexto/a; tb. vigésimo sexto, fem. vigésima sexta
    27 veintisiete vigesimoséptimo/a; tb. vigésimo séptimo, fem. vigésima séptima
    28 veintiocho vigesimoctavo/a; tb. vigésimo octavo, fem. vigésima octava
    29 veintinueve vigesimonoveno/a o vigesimonono/a; tb. vigésimo noveno o vigésimo nono, fem. vigésima novena o vigésima nona.
    30 treinta trigésimo/a
    31 treinta y uno trigésimo/a primer(o/a)
    32 treinta y dos trigésimo/a segundo/a
    33 treinta y tres trigésimo/a tercer(o/a)
    34 treinta y cuatro trigésimo/a cuarto/a
    35 treinta y cinco trigésimo/a quinto/a
    36 treinta y seis trigésimo/a sexto/a
    37 treinta y siete trigésimo/a séptimo/a
    38 treinta y ocho trigésimo/a octavo/a
    39 treinta y nueve trigésimo/a noveno/a
    40 cuarenta cuadragésimo/a
    41 cuarenta y uno cuadragésimo/a primer(o/a)
    50 cincuenta quincuagésimo/a
    51 cincuenta y uno quincuagésimo/a primer(o/a)
    60 sesenta sexagésimo/a
    70 setenta septuagésimo/a
    80 ochenta octogésimo/a
    90 noventa nonagésimo/a
    100 cien o ciento centésimo/a
    200 doscientos ducentésimo/a
    300 trescientos tricentésimo/a
    400 cuatrocientos cuadringentésimo/a
    500 quinientos quingentésimo/a
    600 seiscientos sexcentésimo/a
    700 setecientos septingentésimo/a
    800 ochocientos octingentésimo/a
    900 novecientos noningentésimo/a
    1000 mil o millar milésimo/a
    2000 dos mil dosmilésimo/a
    3000 tres mil tresmilésimo/a
    10 000 diez mil diezmilésimo/a
    100 000 cien mil cienmilésimo/a
    1 000 000 un millón millonésimo/a
    1 000 000 000 mil millones o millardo milmillonésimo/a o millardésimo/a
    1 000 000 000 000 un billón billonésimo/a

    Indefinidos
    Los indefinidos son palabras que pueden tener valor de adjetivo, pronombre o adverbio. Indican una cantidad imprecisa, ninguna cantidad, identidad, intensidad, existencia o distribución. Los podemos clasificar en las siguientes subclases.
    Identificativos. Expresan identidad o diversidad: mismo, otro, propio, uno, demás, diverso, semejante...
    Cuantitativos. Denotan cantidad indeterminada: nada, algo, poco, mucho, demasiado, varios...
    Intensivos. Intensifican el significado del sustantivo al que acompañan: tanto, tal, más, menos.
    Existenciales. Mencionan seres u objetos señalando su existencia o inexistencia: alguno, ninguno, alguien, nadie, cualquier(a), quienquiera.
    Distributivo. Establece una distribución entre elementos: cada.
    Delimitativo. Aísla el núcleo del sintagma nominal: todo

    Adjetivos interrogativos y exclamativos
    Interrogativos
    Sus formas son: qué, cuál/es, cuánto/a/os/as. Se utilizan en las oraciones interrogativas.
    Exclamativos
    Sus formas son: qué, cuánto/a/os/as. Son utilizados en las oraciones exclamativas.
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    El pronombre.

    Mensaje por Gustavo el Dom Ago 15, 2010 9:30 pm

    Algunos adjetivos determinativos pueden tener la función de pronombre.

    En lingüística y gramática, un pronombre es la clase de palabra que funciona sintácticamente como un sustantivo, pero que, a diferencia de éste, carece de contenido léxico propio, y cuyo referente lo determina su antecedente o la situación comunicativa. Sustituye no sólo a sustantivos, sino a sintagmas nominales o incluso textos, mencionados antes o después de ellos, cuyo significado copian para usarlo en otro contexto, sin poseer en sí mismos significado fijo. En la pragmática o situación comunicativa se refieren con frecuencia a personas o cosas reales extralingüísticas más que a sustantivos del contexto. A esta propiedad de referirse a otros elementos tanto lingüísticos como extralingüísticos se la denomina deíxis.

    El pronombre no admite apenas adjetivos (solamente los que indican identidad, como mismo en "él mismo", o número, como en "ellos tres"). Posee deíxis y persona y la mayor parte de las veces género, número y caso (solamente en los pronombres personales hay caso). Una serie de ellos son tónicos, esto es, poseen acento; otros no, son átonos y se apoyan para sonar en la palabra siguiente o anterior, por lo que se les llama clíticos; en la ortografía española los pronombres átonos se escriben adheridos al verbo si vienen después que él, pero no se hace así si están situados antes: "Dáselo" o "Se lo da"

    Clases de pronombres
    Por su acento se clasifican los pronombres en tónicos, si lo llevan, o átonos, si no lo llevan. Estos últimos son los llamados clíticos. Otra clasificación, que divide a los pronombres en razón a su significado, establece las clases de los pronombres personales, demostrativos, posesivos, relativos, interrogativo-exclamativos e indefinidos.

    Cuando el pronombre hace referencia a una persona, al pronombre se le denomina pronombre personal. Cuando el pronombre indica posesión, se denomina pronombre posesivo. Cuando introduce una proposición adjetiva se denomina pronombre relativo. Cuándo pregunta o expresa una emoción, se le denomina interrogativo o exclamativo. Cuando su significado es indeterminado o impreciso, se denomina indefinido.

    Por otra parte existen unos tipos de pronombre personal que se distinguen según criterios sintácticos. Son los pronombres reflexivos y los recíprocos.

    Pero además, existe un tipo de pronombre que no hace referencia a nadie ni nada, carecen de significado léxico y se les denomina expletivos. En inglés, por ejemplo, se emplea el pronombre expletivo para cubrir la carencia de un sujeto en oraciones impersonales, como por ejemplo el pronombre it en la oración "It rains" ("Llueve").

    Pronombres clíticos
    Son los pronombres átonos que, por carecer de independencia fónica, se unen, a efectos de pronunciación, con el elemento tónico (siempre un verbo) que lo precede o que lo sigue. En español son me, te, se, nos, os, lo(s), la(s), le(s) .
    Pronombres enclíticos
    Son los pronombres clíticos que siguen al verbo y se escriben unidos a este: "Hazlo", "dáselas".(-te, -me, -se, -le, -nos, -la, -lo, -los, -las)
    Pronombres proclíticos
    Son los que preceden al verbo: te vi, me lo dijo. Aunque también son átonos y se apoyan para sonar en el verbo al que se unen; la ortografía española, a diferencia de los enclíticos, prefiere escribirlos separados de los mismos.
    Pronombres personales
    Los pronombres personales son los que hacen referencia a alguna de las tres personas gramaticales: Primera, o persona que habla; segunda, o persona a quien se habla; y tercera, o la que se refiere a cualquier otra persona o cosa. Pueden ser átonos (sin acento de intensidad): me, te, se, nos, os, lo(s), la(s), le(s); o tónicos (con acento de intensidad): yo, tú, vos, él, ella(s), ello(s), usted(es), nosotros/as, vosotros/as, mí, ti, sí.
    Leísmo
    Se plantea un caso especial en el uso del pronombre de tercera persona, el llamado leísmo. Si bien en Hispanoamérica la forma correcta de usar el pronombre de tercera persona en complemento directo es lo-los, la-las, muchos de los hablantes de la Península Ibérica usan la forma le o les, que es propia del complemento indirecto, y dicen "le mató" en vez de "lo mató"; la Real Academia Española, ante la extensión del fenómeno, lo aprueba sólo si se refiere a personas y en masculino singular, y lo rechaza en todas las demás formas, aunque recomienda el uso de "lo" y le parece más correcto.
    Pronombres reflexivos
    Pronombres personales cuyo antecedente es generalmente el sujeto, tácito o expreso, de la oración en que aparece. Pueden ser átonos: "María se peinaba"; o tónicos: "La atraje hacia mí con suavidad"; "Tu hermana sólo piensa en sí misma". A veces el antecedente no es el sujeto de la oración, pero sí el de una paráfrasis implícita en la secuencia en que aparece el reflexivo: "Siempre te ayuda la confianza en ti mismo" [= la confianza que tú tienes en ti mismo]. Pueden ser reflexivos directos si funcionan como objetos directos ("Elena se peina"), o reflexivos indirectos si funcionan como complementos indirectos: "Elena se peina el cabello"
    Pronombres recíprocos
    Son los pronombres personales que se utilizan cuando una acción es mutua o intercambiada entre los miembros de un sujeto plural o múltiple, o se produce a la vez entre dos o más individuos que la ejercen los unos sobre los otros. El sentido recíproco lo aportan normalmente los pronombres átonos nos, os, se o la construcción pronominal el uno al (del, con el, etc.) otro: "Sandra y yo no nos hablamos"; "Pedro y María se quieren"; "Esos dos siempre hablan mal el uno del otro. A veces, el valor recíproco se desprende del propio verbo (no de un pronombre) que selecciona sujetos múltiples, como en intercambiar, simpatizar, etc.: "Mi padre y el tuyo simpatizan".
    Pronombres demostrativos
    Son los que sirven para señalar o mostrar la persona, animal o cosa designados por el elemento nominal al que acompaña o al que sustituye. Sus formas son éste, ese y aquél, con sus variantes de género y número: "Aquélla tarta es mejor que ésta"; "Eso no me gusta".
    Los demostrativos son fuertemente deícticos y sitúan su significado en el espacio y en el tiempo: este como más próximo en el espacio y el tiempo al que habla; ese como más cercano en el espacio y el tiempo al que escucha, y aquel como más lejano en el espacio y el tiempo a ambos.
    Pronombres posesivos
    Son los que denotan posesión o pertenencia y a veces van precedidos por artículo. Son mío, tuyo, suyo, cuyo (en uso arcaico), y sus variantes de género y número. Existen dos series que corresponden a un solo poseedor (los anteriores) o varios poseedores (nuestro, vuestro, suyo y sus variantes de género y número)
    Pronombres relativos
    Pronombre que, además de desempeñar su función dentro de la oración a la que pertenece, sirve de enlace entre dicha oración y la principal de la que esta depende. En español son los pronombres (el) que, el cual y quien, así como el adjetivo cuyo, con sus variantes de género y número.
    Pronombres interrogativos
    Propios de la interrogación o que sirven para preguntar; ortográficamente se distinguen de los pronombres relativos en que llevan tilde: ¿Qué hora es?; ¿Quiénes están allí?; ¿Qué hacen?; ¿Cuáles son?.
    Pronombres indefinidos
    Son los cuantitativos (que expresan nociones de cantidad), y los que predican identidad o existencia de manera vaga o indeterminada, como alguno, varios, alguien, nadie, otro, cualquier(a), etc.
    Pronombres expletivos
    A veces se sitúa un pronombre innecesario o expletivo para señalar el especial interés que se toma su referente por la acción: "Él solito se comió un pollo entero". Podría decirse "Él solito comió un pollo entero", pero la frase pierde fuerza y expresividad; por tanto se trata de un uso meramente enfático y en realidad no se trata de una clase de pronombres definida.

    Cuadro de usos de los pronombres personales
    Casos de la flexión pronominal
    Nominativo y vocativo
    (cuando es sujeto) Ablativo
    (preposicional e instrumental) Acusativo
    (complemento directo) Dativo
    (complemento indirecto) Reflexivo
    (acusativo-dativo)
    yo mí (conmigo) me me
    tú ti (contigo) te te
    vos te te
    él él, sí (consigo) * lo, le le (se) se
    ella ella, sí (consigo) * la le (se) se
    ello ello, sí (consigo) * lo le (se) se
    usted usted, sí (consigo) * lo, la, le le (se) se
    nosotros nos nos
    nosotras nos nos
    vosotros / ustedes** os os
    vosotras / ustedes** os os
    ellos ellos, sí (consigo) * los, les les (se) se
    ellas ellas, sí (consigo) * las les (se) se
    ustedes ustedes, sí (consigo) * los, las, les les (se) se
    Notas
    * La forma ablativa sí es siempre reflexiva, siendo la única que no tiene correspondiente en nominativo (las formas nominativas, esto es, de sujeto, serían él mismo, ella misma, ellos mismos, etc.; por ejemplo: para sí = "para él mismo").
    La forma reflexiva del pronombre es realmente la combinación del acusativo y el dativo. Es decir, el complemento directo u objeto (el que "sufre" la acción) y el complemento indirecto (el que "recibe" la acción) es el mismo sujeto.
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    El adjetivo.

    Mensaje por Gustavo el Dom Ago 15, 2010 9:33 pm

    El adjetivo es una clase de palabra que funciona ordinariamente como adyacente del nombre sustantivo, esto es, como complemento nominal adjunto que se sitúa delante o después del sustantivo a que se refiere, con el cual concierta en español en género y número.

    Por significado, señala una cualidad atribuida a un sustantivo, bien abstracta (percibible por la mente, como en «libro difícil»), bien concreta (percibible por cualquiera de los cinco sentidos, como en «libro azul»). En cuanto a su morfología, el adjetivo posee en español accidente de género y número para concordar con el sustantivo del cual es adyacente; no obstante, existen adjetivos de una sola terminación (fuerte, falaz, hábil, débil...) que no experimentan variación de género, aunque sí de número, mientras que son más frecuentes los adjetivos de dos terminaciones (bueno/buena, malo/mala, etc.).

    Dentro de los adjetivos de una terminación, el caso más común es el de los adjetivos finalizados en e como grande, fuerte, triste, insomne, alegre, inmutable, etc. También existen adjetivos que terminan en l (débil, fácil, sutil, fútil, personal); en r (peor, mejor, ulterior, particular); en z (sagaz, veloz, atroz); pocos en n (común, ruin). Por último también existen adjetivos terminados en i (sefardí).
    [editar]Apócope
    Véase también: Apócope
    En posición antepuesta a un sustantivo algunos adjetivos se apocopan, es decir, pierden algunos de sus elementos finales: grande/gran, santo/san, bueno/buen, malo/mal, primero/primer, tercero/tercer, ciento/cien, cualquiera/cualquier, alguno/algún, ninguno/ningún, veintinuno/veintiún, mío/mi, tuyo/tu, etc. Algunos adjetivos como tercero, grande o ciento también son usados sin su forma apocopada antes de un sustantivo por arcaísmo, aunque el apócope es el uso más común («Más vale pájaro en mano que ciento volando»).

    Grado
    El grado determina en el adjetivo español la intensidad y cantidad en que se da la cualidad del adjetivo de forma objetiva, mientras que los sufijos apreciativo-valorativos (diminutivo, aumentativo y despectivo) determinan más bien la cantidad e intesidad de forma subjetiva. En español existen tres grados: positivo, comparativo y superlativo.
    El grado positivo denota objetivamente la cualidad en su cuantificación natural y por tanto no es marcado con ningún morfema concreto: caliente, tibio, frío, roto, bueno, regular, malo, limpio, sucio.

    El grado comparativo denota la cualidad referida a la cualidad de otro sustantivo para señalar objetivamente su igualdad, su superioridad o su inferioridad, y se forma mediante la adición de un adverbio intensificador al adjetivo que se escribe separado de él (tan, más, menos) y un nexo (que, como) que señala el sustantivo término con el que se compara; por ejemplo: "Pedro es más/menos bueno que Juan (es bueno)". El segundo adjetivo se elide porque se sobreentiende, por economía. En el caso del comparativo, el adverbio utilizado es tan y el nexo es como: "Pedro es tan bueno como Juan (es bueno)". Así pues, el grado comparativo de igualdad se construye con la fórmula tan + adjetivo + como; el de superioridad con la fórmula más + adjetivo + que y el de inferioridad con la fórmula menos + adjetivo + que.
    El grado superlativo denota una cualidad que el adjetivo posee en su máximo grado objetivo y utiliza afijos y morfemas de grado superlativo (los sufijos -ísimo las más de las veces, y -érrimo en un cierto número de adjetivos como pulcro/pulquérrimo, célebre/celebérrimo, agrio o acre/acérrimo, salubre/salubérrimo, áspero/aspérrimo, libre/libérrimo, magro, macérrimo, negro/nigérrimo, mísero/misérrimo etcétera); algunos, sin embargo, comparten doble superlativo y pueden formarlo con -ísimo o -érrimo indistintamente: magro/magrísimo/macérrimo, pobre/pobrísimo/paupérrimo, o negro/nigérrimo/negrísimo, entre otros. En todos esos casos la forma en -érrimo es formal o literaria. Otros procedimientos afijales para la formación de superlativos consisten en la adición de prefijos como extra-, super-, hiper-, re-, rete- requete-: "Extralimpio, superbueno, hipercaro, rebarato, requetemal"o. Es determinado asimismo por adverbios cuantificadores que le confieren los otros grados, el comparativo de igualdad (tan), de superioridad (más) y de inferioridad (menos), así como el grado superlativo analítico («Muy, harto, asaz, extraordinariamente, definitivamente bueno»).
    El grado en algunos casos se logra alternativamente mediante procedimientos léxicos; así, por ejemplo, si bueno es de grado positivo, su comparativo es mejor y su superlativo óptimo; en el caso de malo, peor y pésimo; en el de grande, mayor y máximo; en el de pequeño, menor y mínimo; en el de alto, superior y supremo y en el de bajo, inferior e ínfimo.
    Grado positivo Grado comparativo de superioridad Grado superlativo sintético
    alto más alto o superior altísimo, supremo (culto)
    amigo más amigo amiguísimo (informal) amicísimo (culto)
    antiguo más antiguo antiquísimo
    bajo más bajo, inferior (culto) bajísimo, ínfimo (culto)
    bueno más bueno, mejor buenísimo (informal), bonísimo (culto), óptimo (culto)
    creíble, increíble más creíble/increíble credibilísimo/incredibilísimo
    fuerte más fuerte fuertísimo (informal), fortísimo (culto y también informal)
    grande más grande, mayor grandísimo, máximo (culto)
    malo peor (esto es, más malo) malísimo, pésimo
    mucho más muchísimo
    pequeño más pequeño, menor pequeñísimo, mínimo (culto)
    poco menos poquísimo
    pobre más pobre pobrísimo (informal), paupérrimo (culto)
    pulcro más pulcro pulquérrimo (culto)
    [editar]Sustantivación
    Lo sustantivan o transforman en sustantivo el artículo neutro lo («lo bueno») y el masculino el y, además, la supresión del sustantivo en una lexía habitual: el barco velero = el velero, la j = la letra j, etc.

    Sintaxis
    En cuanto a su sintaxis, el adjetivo desempeña habitualmente cinco funciones diferentes:
    1. Adyacente de un sustantivo («Buen libro grande»)
    2. Atributo de un sustantivo a través de un verbo copulativo («Pedro es, está o parece sano»)
    3. Complemento predicativo («La mujer llegó cansada»)
    4. Núcleo de un sintagma adjetivo («Muy próximo al barrio»)
    5. Núcleo de un sintagma preposicional («Lo acusaron por tonto»).
    El adjetivo en español es también tónico y por tanto una de sus sílabas se pronuncia con mayor intensidad que las otras.

    Se distingue entre: adjetivos adjuntos cuando van unidos asindéticamente al nombre: «noche oscura» u «oscura noche». Adjetivos atributivos, ligados al nombre mediante un verbo copulativo (ser o estar): «La noche era oscura». Adjetivos en función de complemento predicativo cuando entre el adjetivo y el sustantivo hay un verbo no copulativo (aquí entra parecer, pues no es un verbo copulativo puro): «La casa parece verde», «el niño llegó feliz». Y adjetivos en función de aposición, cuando van unidos al sustantivo con un elemento suprasegmental: «La casa, verde».
    Se distingue también entre adjetivos explicativos y adjetivos especificativos. El adjetivo explicativo o epíteto expresa una cualidad abstracta o concreta de la que el sustantivo ya informa, subrayando dicha cualidad; por ejemplo: «Dulce azúcar», «manso cordero», «fiero león». El adjetivo especificativo, por su parte, añade una información que el sustantivo por sí sólo no comunica: «Azúcar moreno», «cordero enfermo», «león distraído». También pueden distinguirse los adjetivos calificativos, que se limitan a señalar una cualidad, y los adjetivos determinativos, generalmente llamados determinantes, que actualizan, presentan, cuantifican (miden) o preguntan por el sustantivo núcleo del sintagma nominal, generalmente, aunque no siempre, situándose en posición anterior a éstos. Existen tres clases de determinantes, los actualizadores, los cuantificadores y los interrogativos. Adjetivo sustantivado o absoluto: es el que desempeña en la frase la función de sustantivo mediante metábasis de adjetivación. Adjetivo verbal: es el participio en función adjetiva cuando no ha perdido aún su naturaleza verbal.

    Posición
    Muchos adjetivos por su contenido semántico netamente relacional, no tienen otro uso que el especificativo posterior al nombre: "El andén central, la cuestión social". Otros, en cambio, tienen siempre un valor de explicativo (epíteto): "La nieve blanca, el león fiero, la hierba verde". Cuando el adjetivo se coloca entre comas, siempre tiene un valor explicativo: "Aquel hombre, tan amable, era mi padre".
    Un adjetivo puede ir tanto delante como detrás del núcleo al cual se refiere. Existen cuatro criterios para la posición de éste: criterio lógico, criterio psicológico, criterio rítmico y un criterio distribucional.
    Criterio lógico. Si el adjetivo es especificativo se coloca después del núcleo. Ej. «tiza blanca». Si el adjetivo es explicativo se coloca antes del núcleo. Ej. «mal estado»
    Criterio psicológico. El adjetivo irá antes del núcleo si es subjetivo, es decir, el adjetivo es opinión del emisor. Ej. «buena jugada»
    Criterio rítmico. Si el adjetivo tiene una longitud superior al núcleo, se escribe después de éste. Ej. «chico asustadizo», o también «la casa deshabitada»
    Criterio distribucional. Si el adjetivo tiene escaso contenido informativo se escribe antes que el núcleo. Ej. «buen golpe». Si el adjetivo tiene mayor grado de información, se pospone. Ej. «Calor solar» y no «solar calor»
    Criterio significativo. El significado cambia si el adjetivo cambia su posición. Ej: «pobre hombre» y «hombre pobre» no significan lo mismo.
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    Verbos.

    Mensaje por Gustavo el Dom Ago 15, 2010 9:42 pm

    El verbo es la palabra más variable del idioma español. Por signficado indica acción (correr) o proceso (pensar), y en el caso de los verbos copulativos ser, estar y parecer existencia, esencia o estado. Constituyen el núcleo del predicado verbal y la cópula del predicado nominal.

    Los verbos del español poseen dos tipos de conjugaciones, la simple, y la perifrástica o a través de un centenar largo de perífrasis verbales. La Conjugación simple, a su vez, se divide en conjugaciones regulares e irregulares.

    Los verbos del español se dividen en tres conjugaciones regulares, que se pueden identificar según las dos últimas letras del infinitivo: -ar, -er o -ir. Todos los que no siguen perfectamente estos patrones son denominados verbos irregulares. Los que sólo se conjugan en determinadas personas o tiempos se denominan a su vez verbos defectivos.
    Los verbos del español se conjugan en tres modos: indicativo, subjuntivo, e imperativo y en dos voces, voz activa y voz pasiva. Esta última se forma de dos maneras: una pasiva analítica con el verbo ser o estar en el tiempo de la activa y el participio del verbo que se conjuga, y una segunda denominada pasiva sintética o pasiva refleja, con el morfema se y un verbo en tercera persona más un sujeto paciente y sin complemento agente explícito: «Se vende piso».

    El modo condicional presente en otras lenguas indoeuropeas es a veces incluido como un modo más, y otras veces se prefiere considerarlo como uno de los tiempos verbales simples y compuestos del modo indicativo.
    Existen además en la conjugación regular tres formas no personales o verboides, es decir, que no portan morfemas de persona y por tanto no pueden llevar sujeto sintáctico con el que concordar, aunque sí lo pueden tener semántico («el hacerlo él fue buena idea»): son el infinitivo simple y compuesto, el gerundio simple y compuesto y el participio. Todas estas formas entran en la composición de las perífrasis verbales y tienen usos como clases de palabras diferentes: sustantivo en el caso del infinitivo, adverbio en el caso del gerundio y adjetivo en el caso del participio; el participio, además, sirve para formar los tiempos compuestos del verbo.

    Los tiempos verbales pueden ser simples o compuestos. Por cada tiempo simple hay uno compuesto, que se forma anteponiendo el tiempo simple correspondiente del verbo «haber» al participio del verbo que se está conjugando.

    Los verbos copulativos del español son descendientes directos del Verbo copulativo indoeuropeo y se distinguen de otras lenguas en que poseen dos formas con distintos usos: ser y estar, usado el primero para expresar lo esencial y permanente y el segundo para lo accidental y transitorio. Habitualmente se considera también verbo copulativo parecer.
    Los verbos también pueden clasificarse según su valor semántico. Así encontramos verbos transitivos (si llevan objeto directo), por ejemplo decir; intransitivos (si no lo tienen ni lo pueden llevar, como por ejemplo brincar); reflexivos (si hacen recaer la acción del verbo sobre el sujeto: «Yo me peino»); recíprocos (si la acción es mutua: «Pedro y Juan se pegan») y pseudorreflejos, también llamados pronominales (irse, venirse).

    Modos
    El modo describe la relación del verbo con el hablante y la realidad a la que se refiere. Muchas lenguas modifican el modo mediante la inflexión del verbo. El modo no debe confundirse con otros accidentes del verbo, como el tiempo o el aspecto, aunque, en ocasiones, el significado de estos conceptos se superponga o solape.
    Los modos originales del indoeuropeo eran el indicativo, el subjuntivo, el optativo y el imperativo. No todas las lenguas indoeuropeas cuentan con todos estos modos, sino sólo las más conservadoras, como el griego antiguo o el sánscrito, que los retuvieron. Algunas lenguas urálicas samoyedas tienen más de diez modos. En el español se utilizan tres: indicativo, subjuntivo e imperativo, y para expresar los otros se recurre a la conjugación perifrástica.
    El modo indicativo del español o modo de lo real especifica cuándo el hablante estima algo como ocurrido fuera de su mente, en la realidad objetiva: «Hoy llueve mucho». El modo subjuntivo o modo de lo irreal hace que el hablante considere la acción verbal en su mente, como esperanza subjetiva; por ejemplo: «¡Ojalá llueva!» («¡Te he dicho que comieras!», con subjuntivo, no significa lo mismo que «¡Te he dicho que comes!», que utiliza el indicativo). El modo imperativo es el que se utiliza para ordenar o rogar. Estos modos tienen que ver respectivamente con las funciones del lenguaje definidas por Karl Bühler: representativa, expresiva y conativa, de las que derivan los géneros literarios mínimos, el narrativo, el lírico y el dramático. Aunque en otros idiomas existe el modo condicional, en el español se lo considera habitualmente como un tiempo verbal más del modo indicativo.
    [editar]Desinencias de la conjugación regular
    (I, primera conjugación o en -ar; II, segunda o en -er; III, tercera o en -ir; se incluyen en las desinencias los infijos de vocal temática)

    MODO INDICATIVO
    Presente Pretérito perfecto simple Pretérito imperfecto Futuro simple Condicional simple
    ‑o ‑o ‑o ‑é ‑í ‑í ‑aba ‑ía ‑ía ‑aré ‑eré ‑iré ‑aría ‑ería ‑iría
    ‑as ‑ás ‑es ‑és ‑es ‑ís ‑aste ‑iste ‑iste * ‑abas ‑ías ‑ías ‑arás ‑erás ‑irás ‑arías ‑erías ‑irías
    ‑a ‑e ‑e ‑ó ‑ió ‑ió ‑aba ‑ía ‑ía ‑ará ‑erá ‑irá ‑aría ‑ería ‑iría
    ‑amos ‑emos ‑imos ‑amos ‑imos ‑imos ‑ábamos ‑íamos ‑íamos ‑aremos ‑eremos ‑iremos ‑aríamos ‑eríamos ‑iríamos
    ‑áis ‑éis ‑ís ‑asteis ‑isteis ‑isteis ‑abais ‑íais ‑íais ‑aréis ‑eréis ‑iréis ‑aríais ‑eríais ‑iríais
    ‑an ‑en ‑en ‑aron ‑ieron ‑ieron ‑aban ‑ían ‑ían ‑arán ‑erán ‑irán ‑arían ‑erían ‑irían

    MODO SUBJUNTIVO MODO IMPERATIVO
    Presente Pretérito imperfecto I Pretérito imperfecto II Futuro simple Imperativo positivo
    ‑e ‑a ‑a ‑ara ‑iera ‑iera ‑ase ‑iese ‑iese ‑are ‑iere ‑iere — — —
    ‑es ‑as ‑as ‑aras ‑ieras ‑ieras ‑ases ‑ieses ‑ieses ‑ares ‑ieres ‑ieres ‑a ‑á ‑e ‑é ‑e ‑í
    ‑e ‑a ‑a ‑ara ‑iera ‑iera ‑ase ‑iese ‑iese ‑are ‑iere ‑iere ‑e ‑a ‑a
    ‑emos ‑amos ‑amos ‑áramos ‑iéramos ‑iéramos ‑ásemos ‑iésemos ‑iésemos ‑áremos ‑iéremos ‑iéremos ‑emos ‑amos ‑amos
    ‑éis ‑áis ‑áis ‑arais ‑ierais ‑ierais ‑aseis ‑ieseis ‑ieseis ‑areis ‑iereis ‑iereis ‑ad ‑ed ‑id
    ‑en ‑an ‑an ‑aran ‑ieran ‑ieran ‑asen ‑iesen ‑iesen ‑aren ‑ieren ‑ieren ‑en ‑an ‑an

    FORMAS NO PERSONALES * Formas en -astes e -istes están estigmatizadas por las instancias académicas y se usan en todas las variantes dialectales en contextos informales.
    Infinitivo Participio Gerundio
    ‑ar ‑er ‑ir ‑ado/a
    (-ante) ‑ido/a
    (-iente) ‑ido/a
    (-iente) ‑ando ‑iendo ‑iendo

    Conjugación regular
    Modo indicativo
    Tiempos simples:
    Presente: (yo) amo, temo, parto; tú amas, temes, partes; él ama, teme, parte; nosotros amamos, tememos, partimos; vosotros amáis, teméis, partís; ellos aman, temen, parten.
    Pretérito imperfecto: Yo amaba, temía, partía; tú amabas, temías, partías; él amaba, temía, partía; nosotros amábamos, temíamos, partíamos; vosotros amábais, temíais, partíais; ellos amaban, temían, partían.
    Pretérito perfecto simple o pretérito indefinido: Yo amé, temí, partí; tú amaste, temiste, partiste; él amó, temió, partió; nosotros amamos, temimos, partimos; vosotros amasteis, temisteis, partisteis; ellos amaron, temieron, partieron.
    Futuro imperfecto: Yo amaré, temeré, partiré; tú amarás, temerás, partirás; él amará, temerá, partirá; nosotros amaremos, temeremos, partiremos; vosotros amaréis, temeréis, partiréis; ellos amarán, temerán, partirán1
    Tiempos compuestos:
    Pretérito perfecto compuesto: Yo he amado, he temido, he partido; tú has amado, has temido, has partido; él ha amado, ha temido, ha partido; nosotros hemos amado, hemos temido, hemos partido; vosotros habéis amado, habéis temido, habéis partido; ellos han amado, han temido, han partido2
    Pretérito pluscuamperfecto: Yo había amado, había temido, había partido; tú habías amado, habías temido, habías partido; él había amado, había temido, había partido; nosotros habíamos amado, habíamos temido, habíamos partido; vosotros habíais amado, habíais temido, habíais partido; ellos habían amado, habían temido, habían partido.
    Pretérito anterior: Yo hube amado, hube temido, hube partido; tú hubiste amado, hubiste temido, hubiste partido; él hubo amado, hubo temido, hubo partido; nosotros hubimos amado, hubimos temido, hubimos partido; vosotros hubisteis amado, hubisteis temido, hubisteis partido; ellos hubieron amado, hubieron temido, hubieron partido3
    Futuro perfecto: Yo habré amado, habré temido, habré partido; tú habrás amado, habrás temido, habrás partido; él habrá amado, habrá temido, habrá partido; nosotros habremos amado, habremos temido, habremos partido; vosotros habréis amado, habréis temido, habréis partido; ellos habrán amado, habrán temido, habrán partido.

    Modo subjuntivo
    Tiempos simples:
    Presente: Yo ame, tema, parta; tú ames, temas, partas; él ame, tema, parta; nosotros amemos, temamos, partamos; vosotros améis, temáis, partáis; ellos amen, teman, partan.
    Pretérito imperfecto: Yo amara o amase, temiera o temiese, partiera o partiese; tú amaras o amases, temieras o temieses, partieras o partieses; él amara o amase, temiera o temiese, partiera o partiese; nosotros amáramos o amásemos, temiéramos o temiésemos, partiéramos o partiésemos; vosotros amarais o amaseis, temierais o temieseis, partierais o partieseis; ellos amaran o amasen, temieran o temiesen, partieran o partiesen.
    Futuro imperfecto: Yo amare, temiere, partiere; tú amares, temieres, partieres; él amare, temiere, partiere; nostors amáremos, temiéremos, partiéremos; vosotros amareis, temiereis, partiereis; ellos amaren, temieren, partieren4
    Tiempos compuestos
    Pretérito perfecto: Yo haya amado, haya temido, haya partido; tú hayas amado, hayas temido, hayas partido; él haya amado, haya temido, haya partido; nostros hayamos amado, hayamos temido, hayamos partido; vosotros hayáis amado, hayáis temido, hayáis partido; ellos hayan amado, hayan temido, hayan partido.
    Pretérito pluscuamperfecto: Yo hubiera o hubiese amado, hubiera o hubiese temido, hubiera o hubiese partido: tú hubieras o hubieses amado, hubieras o hubieses temido, hubieras o hubieses partido; él hubiera o hubiese amado, hubiera o hubiese temido, hubiera o hubiese partido; nosotros hubiéramos o hubiésemos amado, hubiéramos o hubiésemos temido, hubiéramos o hubiésemos partido; vosotros hubierais o hubieseis amado, hubierais o hubieseis temido, hubierais o hubieseis partido; ellos hubieran o hubiesen amado, hubieran o hubiesen temido, hubieran o hubisesen partido.
    Futuro perfecto: Yo hubiere amado, hubiere temido, hubiere partido; tú hubieres amado, hubieres temido, hubieres partido; él hubiere amado, hubiere temido, hubiere partido; nosotros hubiéremos amado, hubiéremos temido, hubiéremos partido; vosotros hubiereis amado, hubiereis temido, hubiereis partido; ellos hubieren amado, hubieren temido, hubieren partido.

    Modo imperativo
    Presente: ama, teme, parte (tú) — amá, temé, partí (vos) — ame, tema, parta (Ud.) — amad, temed, partid (vosotros) — amen, teman, partan (Uds.)

    Modo condicional
    Condicional simple o Pospretérito de modo indicativo: Yo amaría, temería, partiría; tú amarías, temerías, partirías; él amaría, temería, partiría; nosotros amaríamos, temeríamos, partiríamos; vosotros amaríais, temeríais, partiríais; ellos amarían, temerían, partirían4
    Condicional compuesto o Antepospretérito de modo indicativo: Yo habría amado, habría temido, habría partido; tú habrías amado, habrías temido, habrías partido; él habría amado, habría temido, habría temido, habría partido; nostros habríamos amado, habríamos temido, habríamos partido; vosotros habríais amado, habríais temido, habríais partido; ellos habrían amado, habrían temido, habrían partido5

    Formas no personales:
    Infinitivo simple: amar, temer, partir
    Infinitivo compuesto: haber amado, haber temido, haber partido
    Gerundio simple: amando, temiendo, partiendo
    Gerundio compuesto: habiendo amado, habiendo temido, habiendo partido
    Participio: amado, temido, partido.
    Notas
    1 A pesar de su nombre y tradición gramatical, raras veces este tiempo se usa en la lengua viva (la conversación informal y cotidiana) para expresar el futuro, normalmente este tiempo se usa para indicar dudas en presente: «¿Dónde vivirá Miguel ahora?». La expresión del futuro se reserva a la forma perifrástica: ir (en presente) + a + infinitivo. En la habla cuidada (conferencias, discursos) y, de manera preeminente, en el registro escrito, este tiempo conserva su función.
    2 El llamado «pretérito perfecto compuesto» únicamente tiene carácter perfectivo (es decir, sólo indica conclusión de la acción) en España —con excepción de León y Asturias—. En la mayor parte de Hispanoamérica y entre los hablantes de esas regiones españolas, este tiempo es imperfectivo y se usa para expresar que la acción continúa desde el pasado hasta el momento de la enunciación. El pasado reciente se expresa con el «pretérito perfecto simple». Por ejemplo, «Yo he vivido en Chipre desde 1998», expresa la continuidad de la permanencia, y «Qué bien que viniste» indica una acción reciente y concluida.
    3 El pretérito anterior es raramente utilizado en un código restringido o nivel informal de uso de la lengua.
    4 El futuro de subjuntivo se reserva a expresiones como «Dijere lo que dijere» o «Hablare con quien hablare» o la terminología jurídica.
    5 Tanto el pospretérito (o condicional simple) como el antepospretérito (o condicional compuesto) son considerados tiempos verbales dentro del modo indicativo.

    Primera conjugación (en -ar: amar)
    Del latín: amo, amare, amavi, amatum —.
    Formas no personales (masc. sing., fem. sing., masc. pl., fem pl.)
    Infinitivo amar
    Gerundio amando
    Participio amado (amado, amada, amados, amadas)
    Indicativo yo tú / vos él / usted nosotros vosotros / ustedes ellos
    Presente amo amas / amás ama amamos amáis / aman aman
    Pretérito imperfecto o copretérito amaba amabas amaba amábamos amabais / amaban amaban
    Pretérito perfecto simple, pto indefinido o Pretérito amé amaste amó amamos amasteis / amaron amaron
    Futuro simple o Futuro imperfecto amaré amarás amará amaremos amaréis / amarán amarán
    Condicional (Condicional simple o Pospretérito) yo tú / vos él / usted nosotros vosotros / ustedes ellos
    amaría amarías amaría amaríamos amaríais/amarían amarían
    Subjuntivo yo tú / vos él / usted nosotros vosotros / ustedes ellos
    Presente ame ames ame amemos améis / amen amen
    Pretérito imperfecto o Pretérito amara amaras amara amáramos amarais / amaran amaran
    Pretérito imperfecto segundo amase amases amase amásemos amaseis / amasen amasen
    Futuro simple o Futuro amare amares amare amáremos amareis / amaren amaren
    Imperativo tú / vos él / usted nosotros vosotros / ustedes ellos
    afirmativo ama / amá ame amemos amad / amen amen
    negativo no ames no ame no amemos no améis / no amen no amen

    Segunda conjugación (en -er, temer)
    Del latín: timeo, timere, timui, timitus —.
    Formas no personales (masc. sing., fem. sing., masc. pl., fem pl.)
    Infinitivo temer
    Gerundio temiendo
    Participio temido (temido, temida, temidos, temidas)
    Indicativo yo tú / vos él / usted nosotros vosotros / ustedes ellos
    Presente temo temes / temés teme tememos teméis / temen temen
    Pretérito imperfecto temía temías temía temíamos temíais /temían temían
    Pretérito perfecto simple temí temiste temió temimos temisteis / temieron temieron
    Futuro temeré temerás temerá temeremos temeréis / temerán temerán
    Condicional yo tú / vos él / usted nosotros vosotros / ustedes ellos
    temería temerías temería temeríamos temeríais / temerían temerían
    Subjuntivo yo tú / vos él / usted nosotros vosotros / ustedes ellos
    Presente tema temas tema temamos temáis / teman teman
    Pretérito imperfecto 1 temiera temieras temiera temiéramos temierais / temieran temieran
    Pretérito imperfecto 2 temiese temieses temiese temiésemos temieseis / temiesen temiesen
    Futuro temiere temieres temiere temiéremos temiereis temieren
    Imperativo tú / vos él / usted nosotros vosotros / ustedes ellos
    afirmativo teme / temé tema temamos temed / teman teman
    negativo no temas no tema no temamos no temáis / no teman no teman

    Tercera conjugación (en -ir, partir)
    Del latín: partio, partire, partivi, partitum —.
    Fromas no personales (masc. sing., fem. sing., masc. pl., fem pl.)
    Infinitivo partir
    Gerundio partiendo
    Participio partido (partido, partida, partidos, partidas)
    Indicativo yo tú / vos él / usted nosotros vosotros / ustedes ellos
    Presente parto partes / partís parte partimos partís / parten parten
    Pretérito imperfecto partía partías partía partíamos partíais / partían partían
    Pretérito perfecto simple partí partiste partió partimos partisteis / partieron partieron
    Futuro imperfecto partiré partirás partirá partiremos partiréis / partirán partirán
    Condicional yo / vos tú él / usted nosotros vosotros / ustedes ellos
    partiría partirías partiría partiríamos partiríais / partirían partirían
    Subjuntivo yo tú / vos él / usted nosotros vosotros / ustedes ellos
    Presente parta partas parta partamos partáis / partan partan
    Pretérito imperfecto 1 partiera partieras partiera partiéramos partierais / partieran partieran
    Pretérito imperfecto 2 partiese partieses partiese partiésemos partieseis / partiesen partiesen
    Futuro partiere partieres partiere partiéremos partiereis / partieren partieren
    Imperativo tú / vos él / usted nosotros vosotros / ustedes ellos
    afirmativo parte / partí parta partamos partid / partan partan
    negativo no partas no parta no partamos no partáis / no partan no partan

    Verbo copulativo y auxiliar ser
    Verbo copulativo
    Del latín: sum, es, esse, fui, futurus —, y algunas formas de sedere.
    Formas no personales
    Infinitivo ser
    Gerundio siendo
    Participio sido
    Indicativo yo tú / vos él nosotros vosotros / ustedes ellos
    Presente soy eres / sos es somos sois / son son
    Pretérito imperfecto era eras era éramos erais / eran eran
    Pretérito perfecto simple fui fuiste fue fuimos fuisteis / fueron fueron
    Futuro seré serás será seremos seréis / serán serán
    Condicional yo tú / vos él nosotros vosotros / ustedes ellos
    sería serías sería seríamos seríais / serían serían
    Subjuntivo yo tú / vos él nosotros vosotros / ustedes ellos
    Presente sea seas sea seamos seáis / sean sean
    Pretérito imperfecto 1 fuera fueras fuera fuéramos fuerais / fueran fueran
    Pretérito imperfecto 2 fuese fueses fuese fuésemos fueseis / fuesen fuesen
    Futuro fuere fueres fuere fuéremos fuereis / fueren fueren
    Imperativo tú / vos usted nosotros vosotros / ustedes
    afirmativo sé sea seamos sed / sean
    negativo no seas no sea no seamos no seáis / no sean

    Verbo copulativo y auxiliar estar
    Del latín: sto, stare, steti, statum —.
    Formas no personales
    Infinitivo estar
    Gerundio estando
    Participio estado
    Indicativo yo tú / vos él nosotros vosotros / ustedes ellos
    Presente estoy estás está estamos estáis / están están
    Pretérito imperfecto estaba estabas estaba estábamos estabais / estaban estaban
    Pretérito perfecto simple estuve estuviste estuvo estuvimos estuvisteis / estuvieron estuvieron
    Futuro imperfecto estaré estarás estará estaremos estaréis / estarán estarán
    Condicional yo tú / vos él nosotros vosotros / ustedes ellos
    estaría estarías estaría estaríamos estaríais / estarían estarían
    Subjuntivo yo tú / vos él nosotros vosotros / ustedes ellos
    Presente esté estés esté estemos estéis / estén estén
    Pretérito imperfecto 1 estuviera estuvieras estuviera estuviéramos estuvierais / estuvieran estuvieran
    Pretérito imperfecto 2 estuviese estuvieses estuviese estuviésemos estuvieseis / estuviesen estuviesen
    Futuro imperfecto estuviere estuvieres estuviere estuviéremos estuviereis / estuvieren estuvieren
    Imperativo† tú / vos usted nosotros vosotros / ustedes
    Afirmativo está o estate esté o estese estemos o estemonos estad o estaos / estén o estense
    Negativo no estés no esté no estemos no estéis / no estén
    † Estar acostumbra a ser reflexivo en modo imperativo.

    Verbo auxiliar haber
    Del latín: habeo, habere, habui, habitum —.
    Formas no personales (masc. sing., fem. sing., masc. pl., fem pl.)
    Infinitivo haber
    Gerundio habiendo
    Participio habido (habido, habida, habidos, habidas)
    Indicativo yo tú / vos él nosotros vosotros / ustedes ellos
    Presente he has ha † hemos †† habéis / han han
    Pretérito imperfecto había habías había habíamos habíais / habían habían
    Pretérito perfecto simple hube hubiste hubo hubimos hubisteis / hubieron hubieron
    Futuro habré habrás habrá habremos habréis / habrán habrán
    Condicional yo tú él nosotros vosotros / ustedes ellos
    habría habrías habría habríamos habríais/ habrían habrían
    Subjuntivo yo tú / vos él nosotros vosotros / ustedes ellos
    Presente haya ††† hayas haya hayamos hayáis / hayan hayan
    Pretérito imperfecto 1 hubiera hubieras hubiera hubiéramos hubierais/ hubieran hubieran
    Pretérito imperfecto 2 hubiese hubieses hubiese hubiésemos hubieseis / hubiesen hubiesen
    Futuro hubiere hubieres hubiere hubiéremos hubiereis / hubieren hubieren
    Imperativo tú / vos usted nosotros vosotros / ustedes
    Afirmativo he haya hayamos habed / hayan
    Negativo no hayas no haya no hayamos no hayáis / no hayan
    † ha se usa como auxiliar en la perífrasis verbal haber de; hay, en las construcciones impersonales hay que y hay cuando significan "es preciso/existe".
    †† habemos en la poco frecuente expresión nos las habemos con que significa "la cuestión con la que nos enfrentamos es"; es dialectal y arcaica en vez de la forma hemos; es incorrecto usar hay concordado con un sujeto que no puede tener en plural [cita requerida].
    ††† Es dialectal y estigmatizada la forma haiga, etc.

    Verbo irregular ir
    Se usa en una de las perífrasis verbales más frecuentes del español, ir + a + infinitivo. Proviene del latín: eo, ire, ii (or ivi), itum — y algunas formas de vado y sum.
    Formas no personales
    Infinitivo ir
    Gerundio yendo
    Participio ido
    Indicativo yo tú / vos él nosotros vosotros / ustedes ellos
    Presente voy vas va vamos vais / van van
    Pretérito imperfecto iba ibas iba íbamos ibais / iban iban
    Pretérito perfecto simple fui fuiste fue fuimos fuisteis / fueron fueron
    Futuro iré irás irá iremos iréis / irán irán
    Condicional yo tú / vos él nosotros vosotros / ustedes ellos
    iría irías iría iríamos iríais / irían irían
    Subjuntivo yo tú / vos él nosotros vosotros / ustedes ellos
    Presente vaya vayas vaya vayamos vayáis / vayan vayan
    Pretérito imperfecto 1 fuera fueras fuera fuéramos fuerais / fueran fueran
    Pretérito imperfecto 2 fuese fueses fuese fuésemos fueseis / fuesen fuesen
    Futuro fuere fueres fuere fuéremos fuereis / fueren fueren
    Imperativo tú / vos usted nosotros vosotros / ustedes
    Afirmativo ve† / andá vaya vamos id†† / vayan
    Negativo no vayas no vaya no vamos / no vayamos no vayáis / no vayan
    † Forma dialectal informal: ves.
    †† La segunda persona plural imperativa de irse es idos.

    Conjugación perifrástica
    Perífrasis verbal o frase verbal es toda construcción compuesta de al menos dos formas verbales en la cual una funciona como auxiliar (perdiendo parte de su significado primitivo al gramaticalizarse) y el otro, siempre una forma no personal (también llamada verboide), ya sea infinitivo, gerundio o participio, actúa como núcleo o palabra de más jerarquía y menos prescindible de la misma, rige y selecciona los complementos y denota la parte más amplia del significado. La mayor parte de las perífrasis unen ambos verbos con un nexo; si éste existe, suele ser una preposición o conjunción, como en «He de volver» o «Tengo que marchar», aunque también existen perífrasis verbales sin ese nexo, como estar + gerundio, deber + infinitivo o poder + infinitivo.
    En español existe una panoplia de unas ciento cuarenta perífrasis verbales que suponen lo que se ha venido a llamar conjugación perifrástica del español y que obran en distinguir todo tipo de matices en el desarrollo o intención de la acción verbal; las perífrasis verbales se reparten por lo general en dos grandes grupos con distintas subclases cada uno:
    Perífrasis de aspecto (tiempo interior de la acción) o perífrasis aspectuales, con sus diversas variedades:
    Ingresivas: «Voy a estudiar, Estoy a punto de estudiar». La acción es inminente, pero no ha empezado.
    Incoativas: «Empiezo a estudiar, Comienzo a estudiar, Rompo a estudiar». La acción se encuentra en el momento justo en que empieza.
    Durativas: «Estoy estudiando, continúo estudiando, sigo estudiando». La acción no se encuentra al comienzo ni al fin, sino en acto.
    Egresivas: «Ceso, paro de estudiar». La acción se interrumpe, pero puede reanudarse.
    Reanudativas: «Sigo estudiando». La acción ha sido interrumpida y se retoma, pero no comienza.
    Terminativas: «Acabo, concluyo, termino de estudiar». La acción se encuentra en el momento justo de su conclusión y no se prevé reanudarla.
    Resultativas: «Tengo estudiado, Llevo estudiado». La acción se considera después de su conclusión, como efecto o resultado.
    Reiterativas: «Vuelvo a estudiar». La acción se repite una vez.
    Habituales: «Suelo estudiar, acostumbro a estudiar». La acción se repite varias veces.
    Retrospectivas: «Vengo estudiando, llevo estudiando». La acción arranca de pasado y se prolonga en el presente.
    Prospectivas: «Voy estudiando». La acción arranca del presente y se proyecta hacia el futuro.

    Perífrasis de modo (actitud del hablante ante la acción), o perífrasis modales:
    Obligativas («He de estudiar, tengo que estudiar, debo estudiar, hay que estudiar», etcétera). La obligación puede ser objetiva o universal o subjetiva y parcial.
    De probabilidad («Debe de estar estudiando ahora en su cuarto»).
    De posibilidad («Puede estudiar»).
    De capacidad, etcétera.
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    Verbos. Perífrasis verbales.

    Mensaje por Gustavo el Dom Ago 15, 2010 9:43 pm

    A VER, ACABAR gerundio
    ACABAR DE infinitivo y variantes
    NO ACABAR DE infinitivo
    ACABAR POR infinitivo
    ACABAR participio
    ACERTAR A infinitivo
    NO ACERTAR A infinitivo
    ACOSTUMBRAR A infinitivo
    AGARRAR Y HACER
    ALCANZAR A infinitivo
    ANDAR gerundio
    ANDAR participio
    BASTAR CON infinitivo
    CANSARSE DE infinitivo
    NO CESAR DE infinitivo
    COGER A infinitivo
    COGER Y HACER
    COMENZAR A infinitivo
    COMENZAR gerundio
    COMENZAR POR infinitivo
    CONSEGUIR o LOGRAR infinitivo
    CONTINUAR gerundio
    DAR EN infinitivo
    DARLE A UNO POR infinitivo,
    DAR EN LA MANÍA DE infinitivo,
    DAR participio,
    DAR POR participio o adjetivo,
    DARSE POR,
    DEBER infinitivo,
    DEBER DE infinitivo,
    NO DEJAR DE infinitivo,
    DEJAR DE infinitivo,
    DEJAR participio,
    DEJARSE DE infinitivo,
    DISPONERSE A infinitivo,
    DISTAR MUCHO DE infinitivo,
    DAR EN infinitivo,
    DARLE A UNO POR infinitivo,
    DAR EN LA MANÍA DE infinitivo,
    DAR participio,
    DAR POR participio o adjetivo,
    DARSE POR,
    DEBER infinitivo,
    DEBER DE infinitivo,
    NO DEJAR DE infinitivo,
    DEJAR DE infinitivo,
    DEJAR participio,
    DEJARSE DE infinitivo,
    DISPONERSE A infinitivo,
    DISTAR MUCHO DE infinitivo,
    ECHARSE A infinitivo,
    ECHARSE DE VER,
    ECHARSE gerundio,
    EMPEÑARSE EN infinitivo,
    EMPEZAR A infinitivo,
    EMPEZAR POR infinitivo,
    ENTRAR A infinitivo,
    ESTAR gerundio,
    ESTAR participio,
    ESTAR AL infinitivo,
    ESTAR A infinitivo,
    ESTAR A PUNTO DE infinitivo,
    ESTAR CANSADO DE infinitivo,
    NO ESTAR DE MÁS infinitivo,
    ESTAR EN VÍAS DE infinitivo,
    ESTAR HARTO DE infinitivo,
    ESTAR HASTA LA SACIEDAD DE infinitivo,
    ESTAR HASTIADO DE infinitivo,
    ESTAR PARA infinitivo,
    ESTAR POR infinitivo,
    ESTAR QUE verbo conjugado,
    ESTAR SIN infinitivo,
    ESTUVO A PIQUE DE infinitivo,
    ESTUVO EN UN TRIS DE infinitivo,
    FALTAR POR infinitivo,
    GUSTAR DE infinitivo,
    HABER DE infinitivo,
    HABER QUE infinitivo,
    NO HAY MÁS QUE infinitivo,
    HAY QUE VER LO QUE,
    NO HACER MÁS QUE infinitivo,
    HACE MUCHO QUE indicativo,
    NO HACE MUCHO QUE indicativo,
    HACE POCO QUE indicativo,
    HARTARSE A infinitivo,
    HARTARSE DE infinitivo,
    HASTIARSE DE infinitivo,
    HINCHARSE DE infinitivo,
    INFLARSE A,
    IR A infinitivo y variantes,
    IR gerundio,
    IR participio,
    IR Y HACER,
    LANZARSE A infinitivo,
    LARGARSE A infinitivo,
    LIARSE A infinitivo,
    LLEGAR A infinitivo,
    LLEGAR Y HACER,
    LLEVAR gerundio,
    LLEVAR SIN infinitivo,
    LLEVAR participio,
    METERSE A infinitivo,
    PARAR DE infinitivo,
    PASAR A infinitivo,
    NO PASAR DE SER,
    PONERSE A infinitivo,
    QUEDARSE participio,
    QUEDAR EN infinitivo,
    QUEDARSE gerundio,
    QUEDAR POR infinitivo,
    QUEDARSE SIN infinitivo,
    RESOLVERSE A infinitivo,
    ROMPER A infinitivo,
    SALIR gerundio,
    SALIR participio,
    SEGUIR gerundio,
    SEGUIR participio,
    SEGUIR SIN infinitivo,
    SOLER infinitivo,
    TARDAR EN infinitivo,
    TENER POR infinitivo,
    TENER QUE infinitivo,
    TENER participio,
    TENER SIN infinitivo,
    TERMINAR gerundio,
    TERMINAR DE infinitivo,
    NO TERMINAR DE infinitivo,
    TERMINAR POR infinitivo,
    TOMAR Y HACER,
    TORNAR A infinitivo,
    TRAER participio,
    VENIR A infinitivo,
    VENIR DE infinitivo,
    VENIR EN infinitivo,
    VENIR gerundio
    VENIR participio
    VENIR Y HACER
    VER DE infinitivo
    VERSE participio
    VOLVER DE infinitivo
    VOLVER gerundio
    VOLVER A infinitivo
    VOLVÉRSELE TODO infinitivo
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    Verbos irregulares.

    Mensaje por Gustavo el Dom Ago 15, 2010 9:44 pm

    Son verbos de conjugación irregular los que experimentan cambios en su lexema o raíz, en su desinencia, o en ambas partes a la vez, por lo que no aparecen acogidos a los tres esquemas de la conjugación regular; esto acaece en lo que se refiere a sus formas simples, mientras que en las compuestas sólo existe irregularidad si la tiene el participio con que estas se forman.
    Los hay de tres tipos: irregulares totales, si cambian totalmente la forma de su conjugación, como ser o ir; irregulares parciales, si solamente cambian en parte las distintas formas que presentan en su conjugación; en este caso encontramos a todos los verbos irregulares menos los mencionados anteriormente como irregulares totales. E irregulares aparentes, que son aquellos en cuya conjugación se presenta alguna alteración o cambio gráfico debido a las normas ortográficas: rece, por ejemplo, que proviene del verbo rezar.
    Las irregularidades que muestra un verbo en el presente de indicativo se muestran, también, en el presente de subjuntivo y en el imperativo, y las que presenta en el pretérito perfecto simple, también llamado pretérito indefinido, se dan también en el pretérito imperfecto de subjuntivo y en el futuro imperfecto de subjuntivo. Igualmente, las irregularidades que se dan en el futuro imperfecto de indicativo se dan también en el condicional simple.
    Como se ve, sólo el pretérito imperfecto de indicativo posee una conjugación regular absoluta en todos los verbos. Por otra parte, hay ciertos verbos que carecen de parte del paradigma de la conjugación regular o no son usados en algunas personas o tiempos, por lo que de alguna forma pueden ser considerados irregulares: son los llamados verbos defectivos, que en español son, por una parte, los verbos de fenónemo meteorológico o cósmico que son llamados impersonales, cuales son llover, nevar, granizar, tronar, amanecer, anochecer, atardecer, pero también abolir, acaecer, agredir, aguerrir, atañer, balbucir, blandir, colorir, concernir, desabrir, empedernir, establir, fallir, garantir, guarnir, incoar, preterir, soler, transgredir, usucapir y otros de menor uso. Dicho esto, pasamos a indicar los cambios más significativos de los verbos irregulares parciales, los más abundantes en la lengua española.
    Irregularidades del presente de indicativo:
    La diptongación de la vocal del lexema: e > ie, o > ue: apretar > aprieto, poder > puedo, como en los verbos acertar, alentar, calentar, cegar, cerrar, comenzar, confesar, defender, encender, extender, gobernar, manifestar, poblar, rodar, soñar, volar, volver...
    La adición de consonantes (z, g): venir > vengo; producir > produzco. Por ejemplo, en los verbos agradecer, compadecer, conocer, merecer, nacer, poner, salir, tener, valer...
    Cierre de la vocal del lexema e > i: gemir > gimo; se da en los verbos competir, concebir, elegir, freír, pedir, reír, seguir, teñir...
    Irregularidades del pretérito perfecto simple:
    Cierre de la vocal de la raíz: e > i; o > u; gemir > gimió, morir > murió.
    Uso de pretéritos indefinidos fuertes, esto es, inacentuados en la parte final: andar (anduvo), caber (cupo), conducir (condujo), decir (dijo), estar (estuvo), haber (hubo), hacer (hizo), poder (pudo), poner (puso), querer (quiso), saber (supo), tener (tuvo), traer (trajo) y venir (vino).
    Irregularidades del modelo futuro:
    Pérdida de la vocal pretónica: poder > podré
    Pérdida de la vocal pretónica y aumento de consonante: poner > pondré
    Pérdida de vocal y de consonante: hacer > haré.
    Los verbos irregulares aparentes presentan alteraciones ortográficas típicas
    Primera conjugación: -car, c > qu delante de e: tocar > toque; -gar, g > gu delante de e: pagar > pague; -zar, z > c delante de e: cazar, cace.
    Segunda conjugación: -cer, c > z delante de e, o: mecer > meza; ger, g > j delante de a, o: proteger, proteja; -eer, i > y entre dos vocales: poseer > poseyera
    Tercera conjugación: -cir, c > z delante de a, o: zurcir > zurza; -gir, g > j delante de a, o; dirigir > dirija; -guir, la u desaparece delante de a, o: distiguir, distinga; -quir, qu > c delante de a, o: delinquir > delinca.
    Por otra parte, muchos verbos poseen participio irregular: morir > muerto, en vez de la forma en -ido, y algunos incluso poseen dos participios, uno especializado en uso como adjetivo y otro en uso verbal: imprimir > impreso, imprimido.
    [editar]Lista de verbos irregulares
    Abrir - Andar - Caber - Caer - Conducir - Colgar - Cubrir - Dar - Decir - Dormir - Elegir - Escribir - Estar - Haber - Hacer - Ir - Morir - Mover - Oír - Oler - Pedir - Poder - Poner - Querer - Resolver - Roer - Romper - Saber - Salir - Sentir - Ser - soñar - Tener - Traer - Valer - Venir - Ver - Volver.
    [editar]Algunas conjugaciones irregulares
    Infinitivo Presente Imperfecto Indefinido Futuro simple Pres. de Subjuntivo
    andar ando, andas,… regular anduve, -iste, -o, -imos, -isteis, -ieron andaré, -ás,… ande, andes,…
    caer caigo, caes, cae, … regular caí, caíste, cayó, caímos, caísteis, cayeron caeré, -ás, … caiga, -as,…
    decir digo, dices, dice, decimos, decís, dicen regular dije, -iste, -o, -imos, -isteis, -eron diré, -ás,… diga, -as,…
    dar doy, das, da, damos, dais, dan regular di, diste, dio, dimos, disteis, dieron daré, -ás,… dé, des, dé, demos, deis, den
    estar estoy, estás, está, estamos, estáis, están regular estuve, -iste,… estaré, -ás,… esté, estés, esté, estemos, estéis, estén
    hacer hago, haces,… regular hice, -iste, hizo, hicimos, -isteis, -ieron haré, -ás,… haga, -as,…
    poder puedo, puedes, puede, podemos, podéis, pueden regular pude, -iste,… podré, -ás,… pueda, -as,…
    poner pongo, pones, pone,… regular puse, -iste,… pondré, -ás,… ponga, -as,…
    querer quiero, quieres, quiere, queremos, queréis, quieren regular quise, -iste,… querré, -ás,… quiera, -as,…
    saber sé, sabes, sabe,… regular supe, -iste,… sabré, -ás,… sepa, -as,…
    salir salgo, sales, sale,… regular salí, -iste,… saldré, -ás,… salga, -as,…
    tener tengo, tienes, tiene, tenemos, tenéis, tienen regular tuve, -iste,…,-ieron tendré, -ás,… tenga, -as…
    traer traigo, traes, trae,… regular traje, -iste, -o, -imos. -isteis, -eron traeré, -ás,… traiga, -as,…
    venir vengo, vienes, viene, venimos, venís, vienen regular vine, -iste,… vendré, -ás,… venga, -as,…
    ver veo, ves, ve, vemos, veis, ven regular vi, -iste,… veré, -ás,… vea, veas,…
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    Verbos.Construcciones pasivas.

    Mensaje por Gustavo el Dom Ago 15, 2010 9:45 pm

    Se ha discutido mucho si existe voz pasiva en español, ya que no existen morfemas específicos de la misma. Semánticamente puede ser expresada por una equivalente voz atributiva biactancial. Tradicionalmente se considera que en español la voz pasiva se forma de dos maneras:
    1. Pasiva analítica o pasiva perifrástica, con el verbo ser o estar funcionando como auxiliar en el tiempo de la activa, más el participio del verbo que se conjuga. La aparición del complemento agente no es estrictamente necesaria, aunque exista siempre en estructura profunda, y si aparece consiste en un sintagma preposicional con la preposición por, y menos frecuentemente de: Las peras fueron comidas por Pedro (pasiva analítica) / Pedro comió las peras (activa). La pasiva analítica se subdivide a su vez en dos tipos de pasiva la pasiva analítica de proceso y la pasiva analítica de estado o resultado.
    La pasiva analítica de proceso. Utiliza el verbo auxiliar ser: Las camas aún no han sido hechas.
    La pasiva analítica de estado o resultado. Usa el verbo auxiliar estar: Las camas ya están hechas.
    2. Pasiva sintética o pasiva refleja, con el morfema de pasiva se más un verbo en tercera persona; el complemento agente no suele aparecer de forma explícita: Se vende piso (pasiva sintética) = El piso es vendido por alguien (pasiva analítica).
    En castellano no existe un morfema específico para indicar la pasiva; lo más parecido que existe es este uso concreto del morfema se.
    Existen, por otra parte, otras posibilidades formales de pasiva por medio de perífrasis verbales:
    Estar + participio en los tiempos imperfectivos de acciones perfectivas: está o estaba prohibido, acabado, resuelto, y en los tiempos imperfectos de muchos verbos reflexivos con sentido incoativo: está o estaba sentado, dormido, avergonzado, enfadado ...
    Ser + participio en los tiempos perfectos de acciones perfectivas o imperfectivas: fue abierta, ha sido cerrada, y en los tiempos imperfectos de acciones imperfectivas: es querido, era estimado, será solicitado.
    Hallarse + participio, Quedar + participio, Tener + participio, Llevar + participio y Traer + participio. Estas construcciones son límites, pues en muchos casos sólo el valor semántico y el contexto pueden determinar su carácter pasivo. Debemos a Rafael Lapesa la importante observación de que en algunos casos, si hay complemento agente en estas construcciones, no hay perífrasis, por ejemplo: «Tengo dos cuadros pintados por Juan». Hay perífrasis activa con objeto directo, «tengo corregidos veinte ejercicios»; pero entonces no hay complemento agente. Por otra parte cabe: «tengo corregidos veinte ejercicios por mí y diez por mi ayudante».
    Dejarse + infinitivo. Es una construcción no totalmente pasiva, pues implica cierta participación del sujeto de la acción: «Se dejó vencer por el enemigo». Este tipo de construcción sería más acertado llamarla «medio-pasiva».
    El actante o complemento agente puede estar o no presente en estas construcciones pasivas. Este elemento que la tradición llama ablativo agente, al modo latino, tiene una estructura bimembre: relator y término. Los relatores reconocidos por la gramática tradicional son «por» y «de», pero se han encontrado otros: «con» y «en».
    En castellano antiguo es general el empleo de la preposición «de» con el complemento agente. Ejemplos: Del rey so ayrado (Mio Çid), De Dios seré reptado (Gonzalo de Berceo), El que a muchos teme, de muchos es temido (Diego Saavedra Fajardo).
    Sin embargo, hoy se prefiere la preposición «por» aunque ocasionalmente se usa la construcción con de: "Lorca era conocido de todos".
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    Verbos. Locuciones verbales.

    Mensaje por Gustavo el Dom Ago 15, 2010 9:46 pm

    Una locución verbal es un conjunto fijo de palabras o lexía textual en la que al menos una es un verbo. Funcionan como un sólo verbo, poseyendo una estructura léxico-sintáctica propia y dotando al texto de una fuerte expresividad y mayor concreción en lo que se pretende transmitir al lector/oyente. Algunas de estas locuciones verbales son: echar de menos o en falta; dar de sí; ser todo oídos; no poder más; pagar el pato, etcétera.
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    El adverbio.

    Mensaje por Gustavo el Dom Ago 15, 2010 9:52 pm

    El adverbio es la clase de palabra que actúa como núcleo del Sintagma adverbial.

    En la morfología del español suele ser invariable o con una variabilidad muy pequeña (algunos admiten sufijos: cerquita, lejísimos, lejitos). Suele añadir información circunstancial al verbo, y algunos incluso a toda la oración, ya sea de tiempo, de modo, de lugar, de duda, de afirmación, de negación... En esos casos se considera que funciona como modificador a nivel de sintagma verbal («lo hice fácilmente») o nivel clausal («sinceramente,…»), por lo que algunos adverbios pueden funcionar como marcadores del discurso. Las funciones sintácticas del adverbio son, aparte de la de núcleo de sintagma adverbial, las de complemento circunstancial del verbo, las de cuantificador, grado o complemento del adjetivo («muy bueno», «recién hecho») y las de cuantificador de otro adverbio («bastante cerca»). Algunos adverbios pueden funcionar como predicados dirigidos hacia un sujeto y junto a una cópula verbal («está divinamente»).

    El adverbio de modo puede formarse mediante la colocación del sufijo -mente al final de algunos adjetivos. Por ejemplo: rápido (adjetivo) >> rápidamente (adverbio). También pueden formarse compuestos parasintéticos adverbiales agregando el prefijo a- y el sufijo -as: «A gatas», «a escondidas», «a ciegas»... Algunos sintagmas preposicionales asimismo han sido lexicalizados como adverbios: «a posta» > aposta, «a penas» > apenas, etc.
    Por otra parte, los verbos de movimiento rigen algunos adverbios con la preposición a embebida frente a los otros verbos que la excluyen por no indicar movimiento: Está fuera - Vete afuera. Comió dentro - Marchó adentro. Se puso delante - Pasó adelante.
    Tanto el adverbio como el adjetivo pueden ser precedidos por cuantificadores como:
    muy + adv // adj: «muy rápido» // «muy rápidamente».

    Tipos de adverbios
    De tiempo tenemos: ahora, ayer, anteayer, hoy, mañana, antes, anoche, aún, cuando, después, entonces, jamás, luego, mientras, nunca, primero, siempre, tarde, todavía, ya, etc.
    De lugar tenemos: aquí, allí, allá, acá, fuera, abajo, delante, adelante, alrededor, arriba, atrás, cerca, debajo, donde, encima, enfrente, fuera, lejos, etc.
    De modo tenemos: así, bien, mal, casi, como, despacio, rápido, lento, deprisa, etc.
    De negación tenemos: no, nunca, tampoco, jamás, etc.
    De afirmación tenemos: sí, claro, exacto, efectivamente, ciertamente, seguramente, justo, ya, etc.
    De cantidad tenemos: algo, nada, apenas, bastante, casi, cuanto, demasiado, más, menos, mucho, poco, todo, sólo, mitad, tan, tanto, etc.
    De duda tenemos: quizá, acaso, probable, tal vez, etc.

    Locuciones adverbiales
    Las locuciones adverbiales están formadas por un grupo de palabras que funciona como si se tratase de un adverbio.
    Algunas de estas locuciones mantienen su forma latina (in fraganti, a priori, ipso facto...), y otras, las más comunes, son propias del castellano (de verdad, en realidad...)




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    Conjunciones.

    Mensaje por Gustavo el Dom Ago 15, 2010 9:55 pm

    La conjunción es la palabra o conjunto de ellas que enlaza proposiciones, sintagmas o palabras, como su etimología de origen latino explica: cum, «con», y jungo, «juntar»; por lo tanto, «que enlaza o une con». Constituye una de las clases de nexos. No debe confundirse con los marcadores del discurso.

    Forma
    La conjunción es una parte invariable de la lengua que se utiliza para enlazar oraciones y establecer relaciones entre ellas: «Luisa va a trabajar y Pedro se queda en casa».
    La conjunción sólo tiene valor gramatical, no tiene valor semántico. Su significado lo adquiere en las relaciones oracionales que puede presentar. Valor aditivo: «Luisa compra y vende objetos». Valor de oposición: «Carmen trabaja, y no todos los días», etc.
    Existe además un grupo de conjunciones correlativas que aparecen en dos partes, de forma correlativa, una parte en la primera proposición unida y otra parte por lo general encabezando la segunda: «Hasta tal punto le tenía antipatía, que vino para matarlo».
    En español, las conjunciones se clasifican en propias e impropias.
    Conjunciones propias son las que unen oraciones o elementos del mismo nivel sintáctico, grupo nominal o adjetivo, como son las conjunciones coordinantes o coordinativas: y, ni, pero, sino...: «Luis caminaba triste y pensativo».
    Conjunciones impropias son las que enlazan oraciones dependientes, como son las locuciones o partículas subordinantes: cómo, cuándo, que, porque, para que... Las conjunciones subordinantes degradan la oración en que se insertan y la transponen funcionalmente a una unidad de rango inferior que cumple alguna de las funciones propias del sustantivo, del adjetivo o del adverbio: «Dijo que vendría». «Lo hizo porque quiso».
    Las conjunciones, según los distintos tipos de relaciones o enlaces oracionales que presentan, pueden adquirir valores significativos diversos, y se clasifican en dos tipos: coordinantes o subordinantes.

    Conjunciones coordinantes o coordinativas
    Las conjunciones coordinantes son copulativas, adversativas, disyuntivas, explicativas y distributivas.
    Conjunciones copulativas
    Las conjunciones copulativas sirven para reunir en una sola unidad funcional dos o más elementos homogéneos e indican su adición. Son: y, e, ni, que. Y es la conjunción más usada en la lengua coloquial: «Sergio y Daniel pasean»; se repite frecuentemente en el lenguaje infantil, como expresión sucesiva de enunciados: «El perro es mi amigo y lo quiero mucho y juega conmigo». Este uso pleonástico se mantiene en la lengua popular de las narraciones, y como recurso expresivo intensificador. Se emplea e cuando la palabra siguiente empieza por i o hi, para evitar la cacofonía: «Se reunieron e hicieron los trabajos». «Vinieron los padres e hijos». La conjunción ni equivale a y no y señala la adición de dos términos, pero implica que sean negativos: «No hizo los trabajos ni estudió». A fin de marcar la expresividad, se antepone a veces a todos los términos unidos: «Ni tengo trabajo ni dinero». La conjunción copulativa que es de uso arcaizante, aunque también figura en locuciones con valor intensificador: «Y tú llora que llora». «Lo mismo da que da lo mismo».

    Conjunciones adversativas
    Las conjunciones adversativas son las que contraponen dos oraciones o términos sintácticos. La contrariedad puede ser parcial o total; la parcial expresa una corrección o restricción en el juicio de la primera oración, de modo que la coordinación es restrictiva: mas, pero, aunque. Existe una serie de conjunciones que proceden de formas lingüísticas más extensas y que se han gramaticalizado total o parcialmente que se usan como nexos adversativos: sin embargo, empero, con todo, a pesar de, no obstante, más bien, excepto, salvo, menos...
    Si hay incompatibilidad entre las dos oraciones coordinadas de manera que la afirmativa excluya totalmente a la negativa, la coordinación es exclusiva: sino, sino que, antes bien, al contrario: «No lo hizo Juan sino Pedro».
    Las conjunciones adversativas más utilizadas son pero y sino: «Iría contigo pero no puedo»; mas está reducida a la lengua escrita y principalmente a la lengua literaria y expresa una corrección más suave que pero: «Hizo un juramento, mas en vano»; empero pertenece al estilo literario afectado; pero y mas pueden encabezar una cláusula con sentido enfático: «¡Pero, Juan, si tú no estabas!».

    Conjunciones disyuntivas
    Las conjunciones disyuntivas indican alternancia exclusiva o excluyente: o, u, se coloca entre los términos que indican la alternancia o antepuesta a cada uno de ellos: Llamó Pedro o Juan. Se emplea u cuando precede a una palabra iniciada por o u ho: «Lo hará uno u otro», también para evitar la cacofonía. Otras veces, o indica que los términos unidos son equivalentes y sirven para designar una misma realidad: «Todo ocurrió o sucedió en un momento».

    Conjunciones explicativas
    Son aquellas que unen proposiciones que expresan lo mismo, pero de distinta forma, a fin de explicarse mutuamente. Son por lo general giros aislados entre comas como o sea, esto es, es decir, mejor dicho, id est, es más: «Se fue al otro mundo, es decir, se murió».

    Conjunciones distributivas
    Las conjunciones distributivas indican distribución o alternancia; repiten los términos: o... o; se emplean a veces unidades de tipo adverbial: bien... bien, ya... ya, ora... ora: «Ya vienes, ya te quedas». También se usa la forma verbal inmovilizada sea, cuando los términos unidos expresan equivalencia.

    Conjunciones subordinantes o subordinativas
    Las conjunciones subordinantes se dividen en tres grandes grupos:
    las que introducen subordinadas sustantivas;
    las que introducen subordinadas adjetivas, también llamadas de relativo (que en vez de conjunciones son en realidad pronombres relativos);
    las que introducen subordinadas adverbiales, tanto si introducen proposiciones circunstanciales como si introducen proposiciones lógicas.
    Las conjunciones subordinantes o subordinativas que introducen subordinadas sustantivas introducen oraciones que desempeñan las funciones propias de un sintagma nominal (sujeto, atributo, complemento directo, complemento indirecto, suplemento, complemento del nombre).
    Las conjunciones que introducen subordinadas sustantivas se clasifican según la función que la oración sustantiva desempeñe dentro de la oración principal. Se utiliza que (a veces el que, o el hecho de que), conjunción completiva, para la función de sujeto y de complemento directo: «Me molestó que no me lo dijeras»; «Dijo que lo haría». A veces, se emplea que con alguna preposición, por ejemplo en función de suplemento: «Él se convenció de que era importante». También se emplea si para las interrogativas indirectas: «Me pregunto si vendrá». Además pueden utilizarse pronombres y adverbios interrogativos (cuándo, dónde, cómo, cuánto): «Me preguntó cómo vendrían». «Me preguntó cuántos vendrían».
    Las proposiciones subordinadas adjetivas van introducidas por pronombres relativos (que, quien-es, el, la, los, las cual-es, cuyo-a-s), que desempeñan al mismo tiempo una función sintáctica dentro de la proposición subordinada que introducen. Estos pronombres relativos pueden ir precedidos de preposición o no. «El libro que me prestaste era muy bueno». «El libro de que me hablabas era bueno».
    Dentro de las adverbiales existen generalmente dos grupos de conjunciones que introducen proposiciones subordinadas: las que introducen proposiciones circunstanciales de tiempo, modo, lugar y comparación, y las que indican operaciones o relaciones lógicas entre la proposición subordinada y la proposición principal como son la causa, la consecuencia, la consecuencia inesperada o no deseada o complicación (llamada concesión), la finalidad y la condición.
    Las que introducen proposiciones subordinadas adverbiales circunstanciales pueden ser meras conjunciones, adverbios conjuntivos, giros conjuntivos o locuciones conjuntivas y pueden indicar:
    Tiempo (cuando, al + inf., mientras, después de que, antes de que).
    Lugar (donde, adonde, por donde, en donde, desde donde...).
    Modo (como, según, conforme, como si, de la forma, manera, modo que).
    Comparación (tan... como; más... que; menos... que). En este último caso se utilizan nexos discontinuos o correlativos.
    Las que introducen proposiciones subordinadas adverbiales lógicas pueden indicar:
    Causa u origen lógico (porque, ya que, por + inf., etc.).
    Consecuencia, esto es, implicación o seguimiento lógico (así que, por tanto, pues, conque, así pues, de forma, manera, modo o suerte que).
    Concesión, esto es, consecuencia inesperada o no deseada, esto es, complicación (aunque, por más que, a pesar de que, con + inf., pese a que, etc.).
    Finalidad, aplicación (para que, a fin de que, con el cometido, intención o propósito de que, a fin de + inf., etc.).
    Condición (si, caso que, en el caso de que, de + inf., como, etc.).
    [editar]Otras clases de nexos
    Hay otros muchos nexos, en su origen preposiciones, que encabezan oraciones y que adquieren valor de conjunción, aunque no tengan forma conjuntiva. A estas construcciones se les llama giros conjuntivos. Por ejemplo:
    Al + inf. = Cuando + verbo conjugado: «Al cantar el gallo, San Pedro lloró» = «Cuando cantó el gallo...»
    Por + inf. = Porque + verbo conjugado: «Por venir tarde, no entró» = «Porque vino tarde...»
    Con + inf. = Aunque + verbo conjugado: «Con ser tan listo, no aprobó» = «Aunque era tan listo...»
    De + inf. = Si + verbo conjugado: «De llover hoy, nos refugiaremos en el kiosco» = «Si llueve hoy, nos refugiaremos...»
    Para + inf. = Para que + verbo conjugado: «Hemos venido para cantar» = «Hemos venido para que cantemos».
    Igualmente, existen algunos adverbios y pronombres que pueden funcionar como conjunciones. Si son adverbios, se denominan adverbios conjuntivos, como por ejemplo cuando, mientras, donde, como, así, etc. Entre los pronombres, están los llamados pronombres relativos (que, quien-es, el-la-los-las cual-es, cuyo, etc.) y pronombres que pueden funcionar en correlaciones distributivas, como uno... otro, etc.
    Por otra parte, existen determinadas construcciones que agrupan preposiciones, sustantivos, conjunciones y otros elementos a fin de formar las llamadas locuciones conjuntivas, equivalentes a nexos o conjunciones; forman un vasto repertorio que expresa los más curiosos matices: de manera que, así que, a fin de + inf, por más que, pese a que, antes de que, después de que, etc.
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    Preposiciones.

    Mensaje por Gustavo el Dom Ago 15, 2010 9:56 pm

    El inventario tradicional de las preposiciones españolas era una lista muy incompleta que se aprendía mecánicamente en la escuelas; hay que incluir además allende, con el significado de al otro lado de, como en «allende el océano»; aquende, con el significado de a este lado de, como en «aquende los Pirineos»; vía, en el sentido de a través de, en frases como «fuimos a Moscú vía Milán»), o pro (en el sentido de en favor de en frases como «hizo campaña pro damnificados en el huracán Mitch»). También se consideran ya preposiciones durante y mediante, y la latina versus (equivalente a contra). Se discute si pueden existir preposiciones pospuestas como el caso de arriba y abajo en expresiones como «calle arriba» o «calle abajo».
    Por otra parte, existe también una amplia panoplia de preposiciones compuestas (a por, tras de, de entre, por entre, por sobre, para con, etc.) y locuciones prepositivas (en pos de, par de, frente a, en torno a, a pesar de, junto a, etc.) que expresan todos los matices posibles del pensamiento. Otras son de uso arcaico, como so (que se usa sólo en expresiones que son en realidad locuciones prepositivas como so excusa de, so color de, so apariencia de, so capa de, etcétera) o cabe (con el significado de «junto a»).
    Otras palabras y expresiones pueden usarse con carácter prepositivo, como son excepto, salvo, incluso, más y menos.
    En consecuencia, el inventario de preposiciones es éste: a, allende, ante, aquende, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre, excepto, hacia, hasta, mediante, para, por, pro, según, sin, so, sobre, tras, versus, vía.
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    Análisis sintáctico

    Mensaje por Gustavo el Dom Ago 15, 2010 9:58 pm

    El análisis sintáctico es el análisis de las funciones sintácticas o relaciones de concordancia y jerarquía que guardan las palabras agrupándose entre sí en sintagmas, oraciones simples y compuestas de proposiciones o nexus. Como no está muchas veces claro el límite entre la sintaxis y la morfología a estos respectos, especialmente según el tipo de lengua de que se trate, también se suele denominar análisis morfosintáctico, aunque esta denominación se suele reservar para un análisis más profundo y detenido.

    Análisis sintáctico escolar

    El análisis sintáctico escolar forma parte de un intento didáctico de enseñar gramática y mejorar el conocimiento metalingüístico de una lengua mediante un análisis basado en la gramática tradicional. Dicho análisis está lejos de poder servir de un instrumento de investigación lingüística apropiado, ya que es un hecho reconocido que difícilmente existen algoritmos que permitan analizar unívocamente cualquier oración de una lengua. De hecho gran parte del avance de la sintaxis moderna ha surgido de la discusión de análisis alternativos y en general discutidos y estudiados por diferentes enfoques de la teoría lingüística.
    [editar]Primera fase
    Para proceder en lo sucesivo con corrección metodológica, es preciso determinar si el texto a analizar es oración simple u oración compuesta. Es oración simple si aparece un sólo verbo (ya sea en forma simple, compuesta o de perífrasis verbal); si aparece más de uno, es oración compuesta.
    Si es oración simple
    1) Delimitar, separar y clasificar los constituyentes fundamentales de toda oración simple: el Sintagma nominal / Sujeto y el Sintagma verbal / Predicado.
    El Sintagma nominal / Sujeto se distingue porque, al menos en español, concuerda en número y persona con el verbo y es el soporte, asunto o tema del que el predicado es comentario; asimismo, su núcleo o palabra de superior jerarquía es un sustantivo, palabra sustantivada, pronombre o infinitivo
    Puede estar presente o estar omitido o elíptico; en este segundo caso es preciso colocarlo entre corchetes.
    Otras veces el sintagma nominal sujeto ausente puede no ser recuperable o ser tan indeterminado que es imposible precisarlo; en ese caso no se señala el sujeto y se clasifica la oración como oración impersonal.
    En la clasificación posterior puede ser sujeto agente o sujeto paciente. Es agente (activo) si ejerce la acción del verbo, la controla o la preside; es paciente (pasivo) si sufre o padece la acción del verbo, pero no la ejerce ni la ejecuta. Los sujetos agentes son los sujetos de las oraciones predicativas activas; los sujetos pacientes, de las oraciones predicativas pasivas. Los sujetos de las oraciones atributivas no son ni agentes ni pacientes, sino sujetos a secas.
    El Sintagma verbal / Predicado está siempre presente en toda oración simple. Se reconoce porque su núcleo o palabra de superior jerarquía o menos prescindible es un verbo y porque resulta ser un comentario o desarrollo del sujeto; el verbo concierta en número y persona con el sujeto, al menos en español. Existen tres tipos de predicado: el Predicado verbal, el Predicado nominal y el Predicado mixto. El verbo puede presentarse como una sola palabra, como formado por dos verbos de los cuales el primero es un auxiliar de la voz activa o la voz pasiva y el segundo un participio, o como una perífrasis verbal de dos verbos, aspectual o modal
    2) Observar, delimitar y clasificar otros elementos ajenos al Sintagma nominal/Sujeto y Sintagma verbal/Predicado (Sintagma nominal/Vocativos, interjecciones, marcadores del discurso, expresiones parentéticas...)
    [editar]Segunda fase
    3) Localizar
    El núcleo del SN/Sujeto
    El núcleo del SV/Predicado
    4) Delimitar, separar y clasificar los complementos que lleva cada núcleo del SN y del SV antes y después.
    El núcleo del SN/Sujeto sólo puede llevar cuatro tipos de complementos o funciones sintácticas:
    Actualizadores del tipo de los predeterminantes, artículos, posesivos, demostrativos, interrogativos o exclamativos en función de determinantes, o bien cuantificadores del tipo de los numerales (cardinales, ordinales, divisores, multiplicadores, distributivos) o de los extensivos en función de determinantes.
    Adyacentes adjetivos.
    Aposiciones (SN, sustantivos propios o comunes, pronombres)
    Sintagmas preposicionales en función de Complementos preposicionales del nombre o Complementos preposicionales del núcleo.
    El núcleo del SV/Predicado sólo puede llevar ocho: Complemento directo o CD, Complemento indirecto o CI, Complemento circunstancial o CC, Complemento de régimen, Suplemento o CR, Atributo, Complemento predicativo o C. Pred., Complemento agente o C. Ag. y el Complemento argumental o Argumento.
    [editar]Oraciones compuestas
    Si hay más de dos verbos núcleos de predicados:
    1) Rodear los nexos (o signos de puntuación, en el caso de las oraciones yuxtapuestas) con un círculo y clasificar si son coordinantes o subordinantes; si es preciso, sustituirlos por otros nexos que aclaren más la relación sintáctica a efectos de clasificación.
    2) Subrayar los verbos; el número de nexos debe ser igual al número de proposiciones más uno.
    3) Delimitar las proposiciones subrayándolas.
    4) Localizar la proposición principal (no posee nexo delante, su verbo se halla al principio o puede llevarse al principio, y es un verbo en forma conjugada).
    5) Numerar las proposiciones y clasificarlas con arreglo a tres criterios:
    a) Por su relación con las demás proposiciones de su contexto (principales, coordinadas, subordinadas, yuxtapuestas y sus respectivos subtipos, etc...; para eso es importante tenerc lara la clasificación de los tipos de nexos y, si es preciso, sustituirlos por nexos más comunes que aclaran mejor el significado)
    b) Por su estructura interna (predicativas, atributivas, semipredicativas, impersonales, reflexivas, recíprocas...).
    c) Por su modalidad o intención comunicativa.
    6) Analizarlas internamente como si fueran oraciones simples.
    7) Comentar los fenómenos lingüísticos interesantes que hayan aparecido en el análisis: leísmos, laísmos, loísmos, dequeísmos, concordancias anómalas etcétera.
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    Clasificación de la oración simple.

    Mensaje por Gustavo el Dom Ago 15, 2010 10:06 pm

    La clasificación de las oraciones simples depende del tipo de enfoque teórico o sintáctico usado. Una oración simple es la que tiene un sólo núcleo verbal de inflexión o de tiempo. Para el enfoque funcionalista la diferencia principal entre oraciones es la que existe entre oraciones unimembres y bimembres. Aunque existen otros criterios, sintácticos y semánticos posibles para clasificar dichas oraciones.

    Oración unimembre

    También llamados habitualmente predicados directos, son oraciones formadas por una palabra o un grupo reducido de palabras. Sirven para satisfacer las necesidades comunicativas. Por razones obvias, no se pueden analizar mediante el paradigma sujeto-predicado, sino que tienen su propia categorización según el tipo de información que comunican. Sin embargo, normalmente el análisis morfosintáctico no les presta más atención que ésta, pues al ser grupos tan estrechamente vinculados, es difícil seccionarlos. Las oraciones unimembres pueden entonces ser:

    Interjecciones: Están compuestas por lo general de una sola palabra, se dividen también en propias e impropias.
    Frases Admirativas: Son grupos de palabras que están completamente estereotipadas. Entre éstas, las que siguen la forma ¡Qué + adjetivo son extremadamente productivas y comunes.
    Vocativas: Son aquéllas que sirven para apelar a otra persona, como "¡Hey!", o "¡Tú!".
    Fórmulas estereotipadas: Son aquellas formas que con el pasar de los años se han ido inmovilizando, por así decirlo, y han pasado a convertirse en grupos que se dicen como tales, sin reparar en las distintas partes de los mismos, que han dejado de importar.
    Condensaciones: En este grupo cae una gran cantidad de oraciones unimembres, pues pueden ser:
    preguntas ("¿qué?", "¿quién?", "¿con qué?", ...)
    respuestas ("no", "sí", "tal vez", ...)
    deseos ("felicitaciones", "buena suerte", ...)
    órdenes ("¡silencio!", "¡fuera!", ...)
    exclamaciones ("¡mi billetera!", "bien", ...)

    Oración bimembre

    Las oraciones bimembres son aquellas que poseen dos o más miembros (o sintagmas) y por lo tanto, pueden ser analizadas estructuralmente según sus partes. Se reconocen dos grandes grupos: las averbales y las verbales u orales.

    Oración bimembre averbal
    Las oraciones bimembres averbales no poseen verbos conjugados (los verboides, o "tiempos no personales del verbo" - gerundio, participio e infinitivo - no son parte del paradigma de conjugación) y se componen de dos partes: el soporte y el aporte. La relación entre estas dos partes es de interdependencia. Son extremadamente comunes en titulares de diarios y contextos por el estilo.
    El soporte es la parte de la oración de carácter nominal que sienta el tópico de la oración, sobre lo que esta versará.
    El aporte, por el contrario, puede ser tanto nominal, como adjetivo, adverbial o incluso estar formado por un complemento. Hay incluso algunos que se componen de palabras o frases sueltas. Constituye lo versado sobre el tema que presenta el soporte. Algunos ejemplos:
    André Agassi, número uno del mundo.
    Robin Williams, premiado por la Academia.
    La selección de fútbol, muy cerca del triunfo.
    En peligro víctimas de choque.
    En los ejemplos se ven aportes de carácter nominal, adjetivo, adverbial y constituido por un complemento respectivamente. El cuarto ejemplo sirve para ilustrar que el orden soporte-aporte no es estático y tiene que ver más con el matiz que el enunciante le quiere dar a la oración.

    Oración bimembre verbal
    La oración bimembre verbal es la oración "típica", por así decirlo, que se forma con dos sintagmas (uno de carácter nominal que constituye el sujeto y otro de carácter verbal que forma el predicado). La principal diferencia que tiene con la oración adverbal antes vista es que en aquella se considera que la información que otorga el verbo es omitible, pues lo importante es lo que se quiere decir del tema que sea, mientras que en esta se considera esencial. Esto generalmente porque los verbos omitidos en las averbales son verbos copulativos (como "ser","estar","parecer","permanecer"), mientras que los de las verbales son verbos que comunican acciones más específicas (como "prometer", "cumplir", o "derogar"). Por esto, la oración bimembre verbal es la que menos depende del contexto en el que se encuentra, y por lo mismo, la más autónoma.
    La oración bimembre verbal puede, además, ser clasificada según las propiedades de sus sintagmas, es decir, analizando las propiedades del sintagma nominal (separando entre oraciones personales e impersonales y sus clasificaciones) y las del sintagma verbal (separando entre oraciones complejas y simples).

    Según el sintagma nominal (SN)
    Personales
    Las oraciones personales son las que tienen sujeto.
    Ejemplo: José es un joven estudioso
    Con sujeto elíptico
    En las oraciones con sujeto elíptico, éste se sobreentiende a partir de la conjugación del verbo de la oración.
    Ejemplo: Voy a dormir hasta mañana; el verbo ir nos indica que el sujeto es yo (voy es la conjugación para la primera persona singular de presente de indicativo)
    Impersonales
    Las oraciones impersonales son las que no tienen sujeto ya que el verbo no lo admite. Éstas a su vez se clasifican en tres grupos:
    Unipersonales: se refieren a fenómenos atmosféricos (llover, nevar, etc.). Ejemplo: Ayer por la tarde llovió
    Gramaticalizadas: en las gramaticalizadas los verbos ser, hacer y haber se utilizan de forma impersonal. Ejemplo: Hay comida para ti en la mesa
    Impersonales reflejas: el verbo aparece junto al pronombre reflexivo se. Ejemplo: En esta ciudad se vive muy bien

    Según el sintagma verbal (SV)
    Según la cantidad de verbos que existan en el predicado, o la cantidad de sintagmas verbales que se coordinen en la oración, se reconocen oraciones simples y complejas.
    Las oraciones simples o sencillas son aquellas en cuyos predicados existe sólo un grupo verbal conjugado, es decir, que no contienen oraciones subordinadas. Un ejemplo de oración simple es "Los chicos juegan en el parque", donde sólo hay una expresión verbal: juegan en el parque.
    Las oraciones complejas o compuestas, en cambio, son aquellas en las que se une una serie de procesos verbales, generalmente subordinados unos a otros. El castellano permite la concatenación de cuantas oraciones se desee, siempre y cuando se respeten ciertas reglas pertinentes a la creación de cláusulas. Un ejemplo de oración compleja es "Rodrigo, cuya anatomía se parece a la de un castor, cruzó corriendo el bosque para encontrarse con Carlo, quien tiene la columna destruida", en la que encontramos sintagmas verbales en cláusulas adjetivas ("cuya anatomía se parece a la de un castor", "quien tiene la columna destruida'"), adverbiales ("corriendo") y sustantivas ("encontrarse con "). También tiene otros sintagamas como el preposicional (s prep), el sintagma adjetival (s adj) y el sintagama adverbial (s adv).
    Las oraciones se pueden clasificar atendiendo a los siguientes criterios:

    Según su composición

    Simples: aquellas formadas por un solo predicado. Se puede conceptualizar como la oración que consta de un solo predicado verbal, y constituye una unidad de pensamiento con autonomía sintáctica. Es la de estructura más sencilla porque no se integra en ninguna otra unidad gramatical mayor. Por ello, es la primera que se utiliza en el proceso de aprendizaje de una lengua, tanto si es la propia como una segunda. Por ello es la más utilizada en la infancia y también en el uso de la variedad estándar de una lengua.
    Pedro vive en Madrid
    Compuestas: aquellas formadas por la unión de varias proposiciones.
    Los alumnos que viven lejos llegaron tarde
    Los padres pasean por el parque y los niños juegan
    Tipos de oraciones compuestas:
    Subordinadas: Una de las proposiciones (la subordinada) cumple una función sintáctica en la otra (llamada proposición principal).
    Coordinadas: Las dos proposiciones podrían ser independientes sintácticamente, pero se agrupan para formar una oración mayor.
    Yuxtapuestas: Son una variante de las otras dos , en vez de estar relacionadas por una conjunción coordinante lo están por un signo de puntuación.

    Según la modalidad
    La modalidad es la forma en que se manifiesta en los enunciados (sean o no oracionales) la actitud del hablante. Se distinguen seis clases de oraciones:
    Enunciativas. El hablante informa de manera objetiva sobre un hecho o un acontecimiento. Predomina la función representativa o referencial.
    Afirmativas. Enuncian un hecho afirmándolo.
    Ejemplo: Esta clase está recién pintada.
    Negativas. Enuncian un hecho negándolo.
    Ejemplo: Nunca han pintado esta clase.
    Exhortativas / imperativas. Expresan un ruego, mandato o prohibición. La función predominante es la conativa o apelativa. Llevan los verbos en imperativo (cuando la oración es afirmativa) o en presente de subjuntivo (Cuando la oración es negativa).
    Ejemplo: Cierra la puerta, por favor.
    No des problemas.
    Desiderativas. Expresan un deseo. Suelen introducirse por medio de palabras como ojalá, que, así, etc. Predomina la función expresiva o emotiva.
    Ejemplo: Así te parta un rayo.
    Ojalá llueva mañana.
    Dubitativas. Expresan duda por medio de adverbios o locuciones adverbiales como quizás, acaso, tal vez, seguramente, etc. Predomina la función expresiva o emotiva.
    Ejemplo: Quizás no te guste el libro.
    Seguramente aprobaré.
    Tal vez hayan pintado las paredes.
    Exclamativas. Expresan en forma exclamativa emociones o sentimientos del emisor (alegría, sorpresa, etc.) predomina la función expresiva o emotiva. Con frecuencia van introducidas por pronombres, adjetivos y adverbios exclamativos.
    Ejemplo: ¡Qué contento estoy!
    ¡Son espantosas esas paredes!
    Interrogativas. Formulan una pregunta. Predomina la función conativa o apelativa.
    Parciales. El emisor pregunta por una parte del contenido de la oración. Se construyen con pronombres, adjetivos y adverbios interrogativos (quién, qué, dónde, cuándo, etc.).
    Ejemplo: ¿Cuándo vendrás a casa?
    Totales. El emisor pregunta por la totalidad del contenido de la oración. la respuesta es Sí o No.
    Ejemplo: ¿Estás preparado?
    Directas. Se formulan en forma interrogativa.
    Ejemplo: ¿Vendrás a casa?
    Indirectas. Se formulan en forma enunciativa. Van introducidas por la conjunción si o por un interrogativo.
    Ejemplo: Dime si vas a venir.
    No sé dónde está tu moto.

    Según lo dicho
    Según lo dicho (Qué es lo dicho):
    Oración copulativa (o atributiva), si el predicado es nominal. Éstos constan de un verbo que hace de cópula entre el sujeto y el atributo.
    Oración predicativa, con predicado verbal, es decir, con un verbo que no es copulativo. Los predicados verbales pueden, a su vez, dividirse en:
    Transitivas o intransitivas, dependiendo de si llevan complemento directo o no, respectivamente.
    Reflexivas, si es el sujeto quien realiza y recibe la acción del verbo.
    Recíprocas, en las que los sujetos se intercambian la acción.
    Personales o impersonales: las personales poseen sujeto. Las impersonales, no. El verbo en las impersonales se encuentra en tercera persona del singular. Hay tres grupos de oraciones impersonales:
    Con verbos meteorológicos ("llover", "granizar").
    Con verbos como "haber", "hacer", "ser", "sobrar con", "bastar con"...
    Con "se", que es una marca de impersonalidad. No confundir con el pronombre personal de tercera persona.
    ¡Atención! No confundir las oraciones impersonales con las formas no personales de un verbo (infinitivo, gerundio y participio)

    Activas o pasivas. Hay dos tipos de pasivas:
    Pasivas:
    Cuentan con un sujeto paciente.
    El verbo (el núcleo del predicado) está en voz pasiva.
    Poseen un complemento agente, aunque este puede no aparecer.
    Ejemplo de oración pasiva: "Los alumnos fueron recibidos amablemente por sus profesores". Aquí se aprecia un sujeto paciente (los alumnos) que recibe la acción indicada por el verbo (recibir) y un complemento circunstancial agente (por sus profesores)que corresponde a quien o quienes realizan la acción del verbo en pasiva.
    Pasivas reflejas o pasivas con morfema de pasividad SE:
    Sujeto inanimado paciente.
    Carece de complemento agente.
    El verbo (el núcleo del predicado) está en voz activa.
    Usa el morfema "se" como marca de pasiva refleja.
    El verbo está en tercera persona.
    Ejemplo: "Se entregaron los resultados oportunamente". En esta oración, apreciamos por el método de la concordancia que el sujeto oracional corresponde al sintagma "los resultados". Éste es de carácter paciente, ya que recibe la acción indicada por el verbo en voz activa(entregar) y observamos la presencia del morfema "SE". No hay C. C. Agente.pero si tiene mujeres

    Otras

    1.- Oración copulativa: Son las que tienen un predicado nominal, es decir, aquellas que se construyen con los verbos SER, ESTAR, PARECER o SEMEJAR y un atributo. Ej.: Pepe estaba enfermo.
    2.- Oración transitiva: Son aquellas que tienen un gran transito. Ej: El autobús se paró, el autbús tiene un gran transito por lo cual es una oracion transitiva .
    3.- Oración intransitiva: No llevan C. D. y llevan un verbo intransitivo (La acción permanece en el sujeto). Ej.: Daniela nació en Santiago.
    4.- Oración pasiva: - 1ª de pasiva: Son las que tienen sujeto paciente, verbo en voz pasiva y C. C. A. No llevan C. D., lo que aparece como esto es el sujeto paciente. Ej.: El libro fue leído por todo el curso. - 2ª de pasiva: Son las que tienen sujeto paciente y verbo en voz pasiva. Éstas no llevan C. C. A. ni tampoco C. D. Ej.: Ese libro fue publicado en el Siglo XIX. - Pasiva con “Se”: Son las que tienen sujeto paciente y verbo en voz activa, precedido por el morfema “Se”. Ej.: La puerta se cerró.
    5.- Oración reflexiva: - Reflexiva directa: En esta, el sujeto es agente y paciente a la vez. Tiene un verbo transitivo acompañado de un pronombre átono, el cual cumple la función de C. D. Ej.: Tú te pintas. - Reflexiva indirecta: En esta, el sujeto es agente y paciente a la vez. Tiene un verbo transitivo acompañado de un pronombre átono, el cual cumple la función de C. I. Ej.: Ella se ha comprado un vestido nuevo.
    6.- Oración impersonal: En estas oraciones el sujeto no se expresa ni se entiende por el contexto o la situación de los interlocutores. Se hacen con verbos intransitivos o en 3ª persona plural. Ej.: Llaman por teléfono.
    7.- Oración impersonal con “se”: Se hacen con un verbo transitivo o intransitivo en 3ª persona singular y el pronombre “Se”. Ej.: Se camina con dificultad por este sendero.
    8.- Oración unipersonal: - Oración unipersonal propia: Se componen de un verbo unipersonal propio (Expresa fenómenos naturales. Ej.: Llover, nevar, etc.). Ej.: Llueve sobre los campos de mi infancia. - Oración unipersonal impropia: Se componen de un verbo unipersonal impropio (Verbos que en algunas construcciones sólo pueden utilizarse en 3ª persona singular. Ej.: Haber, hacer, ser y estar). Ej.: Hubo elecciones.

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